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La vida en suma cero


Para aquellos que no están familiarizados con la teoría de juegos, el juego de suma cero puede ser crudamente definido como una situación en la cual la ganancia de uno resulta en la pérdida para el otro. Sin embargo, como con cualquier teoría siempre es más fácil entenderlo mediante una conexión con hechos de la actualidad. Así que echemos un vistazo al juega vivo y cómo esto se aplica a la teoría señalada anteriormente.

De acuerdo con un resumen del PNUD sobre Panamá, el juega vivo es visto como una de las mejores formas de salir adelante en la vida. Pero, ¿por qué es así? Debido a la prevalencia del individualismo en nuestra sociedad, esta nos hace pensar que convivimos en un mundo basado únicamente en la competencia. Esta vida de suma cero implica la creencia de que cualquier acto de deferencia (por ejemplo: cortesía) es un signo de debilidad y por lo tanto una pérdida (en el juego de la vida).

Este juego hace que todos nos reflejemos como entidades competidoras causando un estado anárquico, como es el vivo ejemplo del tráfico en Panamá. Cada conductor puede ser considerado como un jugador compitiendo contra los otros por la dominación de la calle. No quiero decir con esto que poseer cualidades competitivas no es beneficioso en ciertos entornos, pero permitir su penetración en todos los aspectos de la sociedad puede ser perjudicial para todos. Ver la vida en suma cero crea una sociedad de egoístas que creen en ideales individualistas, resaltando la creencia de que si no me afecta, no me importa.

Tal forma de pensar nos obliga a fragmentarnos aun más, eliminando cualquier posibilidad de acción colectiva. Pensar que la vida es un juego con solamente ganadores o perdedores destruye todas las oportunidades de cooperación y tolerancia civil. Si el hombre, por naturaleza es un animal social (Aristóteles), vivir con una mentalidad que nos niega la capacidad necesaria de cooperar con nuestros compatriotas, solo nos guiará a continuar el horrible camino en el que estamos viviendo. Termino con la siguiente pregunta, ¿será demasiado tarde para cambiar de camino?