La vida en un segundo
Un día normal de trabajo para un vendedor de una empresa cervecera quedó convertido en una tragedia. Dos asaltantes, entre ellos un menor de edad, lo atacaron a plena luz del día en un comercio en Las Lomas de Chiriquí.
A pesar que les entregó el poco dinero que tenía en ese momento, ellos le dispararon y le destrozaron un tobillo. Todo ante la mirada impotente de varias personas.
Unos días atrás había reportado a sus jefes lo peligroso de esa área, pero no le tomaron importancia.
Después de una operación delicada, podría estar más de tres meses sin trabajar y deberá recurrir a terapias para recuperar su movilidad.
El caso está bajo investigación, pero solo escuchar el relato despierta un sentimiento de impotencia. Todo pasó en minutos y casi pierde su vida por unos cuántos dólares.
La inseguridad está ganando terreno en el país y los delincuentes actúan al margen de la ley. En Panamá ocurren hechos como este en cualquier lugar
Los criminales están armados y han perdido el respeto por las autoridades. Todo el mundo saben quiénes son y lo que hacen, sin embargo pocos se atreven a hablar por temor a convertirse en víctimas de esos delincuentes.
Cada vez más personas piensan en portar un arma de fuego para defenderse de los maleantes, y eso es preocupante si se toman en consideración las condiciones del Panamá.
La población debe sentirse segura, y eso no está sucediendo.
La solución no está solamente en manos de la Policía Nacional sino también en el Ministerio Público y el Órgano Judicial.
La mayoría de los criminales vinculados en asaltos y homicidios son reincidentes.
No debe existir margen de tolerancia para aquellos que atentan contra la vida de los ciudadanos. Hay que poner un alto por el bien del país.
