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La vida “Light”


Cada vez se ve con más frecuencia a la juventud entregarse a una vida “Light”, insulsa, castrada intencionadamente para hacerla esclava de los placeres que entorpece la inteligencia y pretende adormecer al espíritu combativo del joven. Busca sumergirlo en un revoltijo de superficialidades alienantes y hace que miles de jóvenes a nivel mundial, dejen el colegio, busquen en los parques, escaleras, discotecas, pasar el tiempo, desean ocuparse en no hacer nada, aislarse del mundo real.

Tanta es la influencia del entorno, que nos dice cómo se debe vivir, qué ropa usar, qué película ver, o qué artista admirar, y casi sin que nos demos cuenta poco a poco se le va quitando al joven la iniciativa, anulando su potencial de pensar, de descubrir la vida, al ponerse en contacto con la realidad. Se pretende atiborrar su existencia con planteamientos fáciles de cómo debe comportarse para obtener las cosas con el mínimo esfuerzo.

Pero es que actuar así es estar a la moda, ser parte de esta sociedad “Light”, que no quiere cuestionamientos, ni oposición, solo borregos. Resulta que nuestros jóvenes han sido condicionados por una actitud paternalista tanto de los padres como del estado, a que todo lo merecen, hace que reaccionen con violencia, temerarias osadías, léase “mucha adrenalina” por lo que toda actividad que implique ser consciente de si mismo, de buscar en su interior el conocimiento de si mismo, y sacar lo mejor de si, se considera pesada, agobiante y va en contra de la vida bulliciosa y de frenética actividad que se exige hoy día.

Cuando logra percibir que algo no está bien, su reacción es de violencia, descontrol y furia contra todo aquello que le impida realizar lo que juzga se merece.

Esta vida “Light”, vacía de amor y llena de mucho egoísmo, irremediablemente va a conducir a la juventud al aburrimiento, luego al alcohol como mecanismo de escape, y posteriormente a drogas “Light” como la marihuana, para después irse a drogas más “fuertes” como la cocaína, que una vez iniciada, no hay camino de retorno y si se logra emprenderlo está lleno de horribles baches y sorpresas desagradables. Otro escape es la música estridente, alienante, ensordecedora, no solo para los oídos sino también del intelecto. Vanos intentos de aplacar el llamado interior de mostrar ideales y valores, de honestidad, justicia rebeldía y sus luchas anidadas en su juventud indomable y noble.