default

La violencia intrafamiliar


Cada día leemos en los medios cómo se produce la violencia intrafamiliar contra la mujer y contra los niños. Desconozco si realmente ha aumentado o es que ahora se conocen más los casos de violencia y se hacen públicos porque es algo que siempre ha existido. Recuerdo que antes, las autoridades donde estas mujeres recurrían a poner sus quejas, no estaban preparados para reconocerlas y, muchas veces, les decían que ellas debían sumisión a sus maridos y que regresaran a sus casas. Afortunadamente, hoy ha mejorado esta situación, pero los violentadores no tienen castigo alguno.

Muchas veces esas mujeres callan, el marido pide disculpas y luego de un corto tiempo, se repite la situación. Peor son los niños que, además de ser maltratados por los padres, también lo son por sus madres y los niños callan hasta que alguna o algún maestro descubre los golpes y toman medidas, pero sin mucha autoridad. El Club Rotario de Panamá está dictando un seminario sobre valores para maestros y profesores y, entre los temas está la enseñanza de cómo descubrir esa violencia que no debiera darse porque muchas veces son los maestros quienes lo ven.

Son niños que no estudian, que no aprenden, que no hablan porque tienen miedo de todo.

Algunos hasta escapan de sus hogares y luego ese padre culpable y la madre cómplice lloran lágrimas de cocodrilo la ausencia del hijo o hija. Pero peor es la violencia psicológica que no se ve pero se siente en el alma que también es abstracta. Esta va minando la autoestima y la veracidad de la vida misma. Anulan la personalidad de la mujer o el niño y se hace necesario un tratamiento psicológico para que cuenten lo sucedido y superen los traumas alejándose de quien los maltrata. Debiéramos aumentar las penas para los maltratadores, sean padres, hermanos o quien sea porque es inaudito que exista en nuestro siglo lo que nadie sabe si no lo ha vivido. Vemos cómo mujeres son asesinadas mientras las maltratan y quedan muertas sin que sufran los asesinos un verdadero castigo. Muchas veces se trata de padres que son demasiado estrictos con sus hijos innecesariamente y estos responden con rebeldía inexplicable y terminan siendo niños de la calle o en pandillas que influye negativamente en la formación infantil.

Ser padres no es engendrar hijos; ser esposos no es vivir bajo un mismo techo. Es dar amor, comprensión, enseñar responsabilidad y valores porque esos padres los tienen y transmiten. Una familia fundamentada se basa en esos valores, en la unión de padres e hijos, en que la figura paterna exista con ejemplos vivificadores. ¡Qué problema grande!

Médico.