La violencia no se combate con violencia
El país de los Carnavales más famosos enfrenta la peor ola de violencia, tras la reaparición de los grupos de exterminio, que han acabado con la vida de 38 de las 157 personas en los días que lleva la huelga de policías en la región de Salvador, que exigen ajuste salarial.
En Río de Janeiro también los servidores del orden público anunciaron un paro, solicitando un aumento del 50% en su emolumentos y aguinaldos, además piden vales de transporte y de comida entre $175 y $200, así como lograr una jornada laboral de 40 horas semanales y el pago de horas extras, y la liberación de varios de sus compañeros.
Este evento ocurre a pocos días de iniciarse el Carnaval, que genera millones de dólares a la economía, por la visita de millones de turistas que buscan gozar del jolgorio y la música.
La violencia ya ha degenerado en la cancelación del 10% de las reservas de los hoteles, según han dado a conocer los expertos.
El hecho de que hayan reaparecido los grupos de exterminio es preocupante, porque hace recordar hechos en los que policías cometieron masacres para bajar niveles de delincuencia.
Hace un año que las autoridades brasileñas detuvieron a 19 oficiales de la policía del estado central de Goiás, por pertenecer a un escuadrón y asesinar a 40 mujeres, niños y adolecentes. En ese entonces los policías simulaban tiroteos para encubrir sus ejecuciones.
Hay que meditar estos hechos, pues el Gobierno se ha dedicado al 100% a brindar seguridad con miras al mundial de fútbol, por lo que ha ejecutado operativos para acabar con los narcotraficantes.
A lo largo del 2011 se tomaron varias favelas sin resistencia por parte de los grupos que las regentaban. No cabe duda de que los agentes están en su derecho de mejoras salariales, pero deben entender que la seguridad de la mayoría es prioridad y tienen que buscar medidas que los ayuden a pelear por sus derechos.
