La vulnerabilidad externa y el futuro de la economía
En una reciente investigación, presentada en la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá el 28 de febrero, logramos demostrar, utilizando técnicas estadísticas avanzadas, la presencia de una significativa asociación entre la tasa de crecimiento de nuestra economía y la disponibilidad de ahorro externo, es decir, de los ingresos netos de capital externo.
El resultado de la investigación mostró, en el caso de la simple regresión, que un incremento de un punto porcentual en la tasa de crecimiento del producto interno bruto real (PIB) precisa de un crecimiento del coeficiente ahorro externo - PIB de, aproximadamente, 1.42. De manera semejante, las técnicas más avanzadas, apoyadas en los llamados modelos de corrección de errores, llevaron a la conclusión de que, dentro de la trayectoria de equilibrio, por cada uno por ciento de crecimiento en la tasa de expansión del PIB, la relación ahorro externo – PIB se debe expandir en 1.48. Es esto lo que explica, por ejemplo, que el crecimiento económico de 10.6% observado en 2011 fue acompañado de una importación de capitales equivalente al 12.5% del PIB.
Se destaca así la presencia de una dependencia del patrón actual de crecimiento de la posibilidad de contar con el suficiente capital externo, lo que, visto desde otra perspectiva, significa que la economía panameña resulta vulnerable frente a cualquier factor que reduzca significativamente este flujo.
A fin de explorar con mayor detalle la problemática resulta útil inspeccionar, utilizando los datos de la Balanza de Pagos, las principales fuentes de ahorro externo.
De acuerdo con las cifras disponibles para el trienio 2010-2012, el conjunto de los bancos de licencia general ingresaron al país en términos netos el 24.6% del financiamiento externo neto disponible. Este hecho está relacionado con la política de generación de liquidez de las autoridades monetarias de Estados Unidos, con la baja tasa de interés que, consecuentemente, predomina en ese país, así como la búsqueda de refugio por parte de los capitales europeos. Cualquier modificación en estas circunstancia tenderían a reducir el flujo de ingresos de capitales foráneos. Otro factor importante de ingreso de ahorro externo al país ha sido la ampliación del Canal de Panamá. En efecto, para el periodo 2010 – 2012 la Autoridad del Canal de Panamá ingresó al país el 14.4% del financiamiento proveniente del exterior, que estuvo disponible en la economía. En 2012, el monto absoluto de este flujo fue de $596.5 millones. En este caso se debe tener en cuenta que esta situación ya no estará presente cuando culminen las obras de ampliación de la vía interoceánica.
La mayor fuente de ingresos de capital externo en el periodo analizado han sido las llamadas inversiones directas en la economía declarante, las que representaron el 49.3% del total de ahorro externo disponible. En este caso, sin embargo, llama la atención el hecho de que una buena parte de los recursos disponibles son simplemente utilidades reinvertidas. Estas significaron entre 2010 y 2012 el 39.0% del total de la inversión directa, en condiciones tales que en el último de estos años esta participación se elevó hasta el 49.6%.
Esto muestra dos cosas. En primer lugar, que el peso del capital externo sobre la economía es un proceso que se retroalimenta; en segundo lugar, que cualquier cambio en la percepción de la situación de la economía nacional o cambio en las condiciones internacionales puede producir un choque negativo en esta fuente de ahorro externo y, por la vía del financiamiento externo, sobre toda la economía.
En menor escala, aunque de manera que no deja de ser significativa, aparece la Zona Libre de Colón, la que en el periodo 2010-2012 dio lugar al 9.2% del total de financiamiento externo disponible. Para este componente, la vulnerabilidad se refiere a los efectos de los posibles movimientos defensivos de las economías que constituyen los principales mercados de la zona franca. Entre estos pueden contarse las devaluaciones y los aranceles de importación.
De todo lo anterior se desprende el hecho de que la economía nacional muestra una notable dependencia con respecto al financiamiento externo. La misma genera, consecuentemente, un significativo nivel de vulnerabilidad con relación a este último, de manera que si bien la restricción externa no resulta crucial en este momento, podría llegar a serlo en caso, por ejemplo, que se agudice la crisis internacional. Lo grave es que nuestras autoridades, incapaces de entender la realidad nacional, no hayan desarrollado medidas que puedan servir de elementos contracíclicos en el caso de que la restricción externa se active.