Labor docente
La labor de un docente es la más privilegiada de todas las profesiones. Un maestro, educador, profesor o como queramos llamarle, somos los que formamos a los abogados, doctores, ingenieros, arquitectos, astronautas y todos los profesionales del mundo.
Cuando tenemos edad escolar nuestros padres nos inscriben en centros educativos para que una maestra/o nos enseñe a leer, escribir, sumar y restar para así poder llegar a ser los grandes profesionales del mundo. Pero hoy día vemos poco respeto hacia el docente, tanto en su escala salarial, y el respeto personal que se le debe brindar. Un educador trabaja en su aula de clases, en su hogar, para así satisfacer las necesidades de sus alumnos. Pero ninguno más que los educadores saben cuánto se sufre en esta profesión cuando nos toca dar clases en escuelas con pisos de barro, recibir el alumnado con los pies descalzos, no tener material didáctico para impartir nuestras clases, trasladarnos de nuestros hogares hacia lugares lejanos para educar y brindar nuestro conocimiento donde muchos docentes, por falta de apoyo de los gobiernos, han perdido la vida. Dejar nuestras familias a merced de otras personas, ya que nos nombran en lugares alejados a nuestra residencia y hasta en provincias distintas a las nuestras.
Los docentes nos enfrentamos a muchos peligros y exponemos nuestras vidas por el simple hecho de que decidimos estudiar esta loable labor. Nos ponemos las botas y manos a la obra, el docente llega al punto que saca de su dinero para comprar alimentos a sus niños ya que muchos van a las escuelas con muchas necesidades y quien más que el maestro que palpa estas necesidades latentes y trata de satisfacerlas, pero sacamos el dedo acusando a los maestros de que solo pelean plata, no dan clase y muchas otras opiniones que tienen las personas sin saber realmente las necesidades que pasa un educador. Sabían que pasan meses para que pueda recibir su primer pago después de ser nombrados y muchos de los maestros debemos militar en las afueras de las regionales para poder conseguir una plaza de empleo y las circunstancias nos llevan a estudiar sin parar porque el Meduca todo es un puntaje para poder ser nombrados.
No entendemos cómo los ministros en turno y los que han pasado por ahí tienen el descaro de no sentarse a la mesa y dialogar con estos gremios, no solo para un aumento salarial sino para transformar la educación panameña que desde el punto de vista que se percibe vamos en camino al despeñadero graduando a miles de jóvenes cada año que no son capaces de pensar por ellos mismos ni resolver operaciones simples de matemáticas. Si no reconocemos al educador como eje importante y protagonista de esta película perderemos la batalla ya que estamos muy lejos de tener una educación de calidad, escuelas modelo, jornadas únicas, las cuales todas estas son falacias para hacernos creer al pueblo que todo está bien. Los estudiantes que van a estos centros educativos son nuestros hijos y lamentablemente no están siendo preparados adecuadamente para enfrentar esta selva de concreto. Un individuo educado se libera de la ignorancia.
Educadora