Lao-Tsé Siglo VII
El filósofo chino Lao-Tsé recibió en una ocasión a Confucio quien a la sazón era ministro del imperio chino y le dijo: -Sé que eres un hombre sabio y me gustaría que me dieras algún consejo que me ayudara a establecer en nuestro país la humanidad y la justicia... - Y le respondió: - ¿Humanidad? ¿Justicia? Se ha hablado mucho de ellas pero siempre para ocultar otros designios. Tú bien sabes lo que son ellas. Dios sabe lo que hace y mejor es que dejes a su cuidado hacer de la humanidad lo que mejor le parezca.
Entonces, Confucio le dijo: -Yo voy en busca de la verdad. - -¿La verdad? Buscar la verdad es un trabajo inútil. Ella no se encuentra buscándola, porque no está escondida, sino alrededor nuestro, en todas las cosas. No hace falta buscar la verdad sino creer en ella y en todo lo que existe. - -Pero los hombres mienten - -Y las mentiras de los hombres son sus verdades, así como la verdad del cielo es azul y la verdad del viento es el ruido que hace.
Pero a pesar de la opinión de los sabios, nos preguntamos ¿Cómo se descubrirían los delitos y tantas otras cosas sin lograr establecer la verdad de los hechos?
