Las aceras para los autos, las calles para los transeúntes
Así parecen ser las cosas en los distritos de La Chorrera y San Miguelito, así como en el resto del país:
los conductores estacionan sus autos en las aceras, los talleres de mecánica hacen sus trabajos en ellas, sin importarles con la seguridad del transeúnte, ya que lo obligan a lanzarse a la calle a riesgo de perder su vida.
El ciudadano en su diario vivir, al momento de movilizarse a su respectivo destino, ya sea para ir a trabajar, estudiar, realizar algún mandado, entre otros, se encuentra en su camino por las aceras con camiones y automóviles estacionados, desarmados y postrados, obstaculizando el paso de la gente.
El estacionamiento de vehículos y la práctica de la mecánica en las aceras representan una abierta desobediencia a la ley, pues hay una norma al respecto que lo prohíbe y las autoridades la conocen.
El Decreto Ejecutivo 640 de 27 de diciembre de 2006: “Por el cual se expide el Reglamento de Tránsito Vehicular de la República de Panamá”, “que regula la administración y operación de las vías y accesos públicos en todo el territorio de la República de Panamá y de aplicación a todos los vehículos y propietarios” indica en el artículo 178, acápite K, de la sección II del estacionamiento, título IV de normas de vialidad y tránsito, capítulo II de las normas complementarias de circulación, que: “es prohibido el estacionamiento de vehículos sobre las aceras, zonas verdes o sobre espacio público destinado para peatones, recreación o conservación”.
También indica este documento legal que son responsables de la ejecución de este reglamento “las autoridades del Tránsito y Transporte Terrestre, los jueces de Tránsito y la Policía Nacional a través de los inspectores autorizados para este fin y las autoridades administrativas”.
Como se puede apreciar, hay una norma vigente y la indicación de quiénes son los llamados a hacerla cumplir, sin embargo, la realidad es otra.
Así como se infringe esto de las aceras, está la cantidad de autos circulando sin placas, que debe ser de atención de las autoridades, más en estos momentos en que la violencia en el país es alarmante, ya que nadie sabe quiénes conducen en esos autos y qué hacen, pues se esconden en el escudo de los vidrios ahumados.
De aplicarse las sanciones por las faltas al Reglamento de Tránsito Vehicular de la República de Panamá, como en otras normas que regulan la conducta de la sociedad, el Estado estaría recaudando dinero suficiente para sufragar los trabajos que se están realizando en el país.
Abogado-periodista
