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Las confirmaciones de wikileaks


Los ya famosos Wikileaks han demostrado cuan vulnerables son los mecanismos de comunicación entre los Estados, o entre estos y sus emisarios, al punto que las revelaciones hechas por ese portal confirman el doble escenario en que se mueven las relaciones internacionales. La discrecionalidad ha dejado en evidencia lo que todo el mundo sospechaba, y que es hasta cierto nivel comprensible y hasta justificable si se parte de que el secreto y la desconfianza están en la base de las relaciones internacionales desde hace muchos años. Es un hecho que existen, en las relaciones internacionales, temas delicados que no pueden ser administrados como noticias de aire libre, por múltiples razones, y en donde la indiscreción puede causar daños irreparables, como los que hoy provocan los wikileaks. Obviamente tal tema debe quedar establecido, por cuanto que los defensores de los wikileaks llevarán, con justa razón, este asunto a la tan privilegiada línea de la libertad de expresión, y la doble moral, en renglones como este, no es aconsejable. Es un debate que subyacía hace muchos años, pero a que a raíz del tema que nos ocupa cobra mayor vigencia, y que por lo que sabemos no se puede postergar. ¿Tiene límites la libertad de expresión o los wikileaks se pueden cobijar bajo el concepto que prevalece? ¿Se deben considerar los riesgos que implican las comunicaciones oficiales para poner límites a la libertad de expresión o es válido el montaje global realizado por Julian Assange?