Las conversaciones son para comunicarnos
Hace unos días se reunieron el presidente Martinelli y el candidato del PRD, Juan Carlos Navarro, para conversar situaciones que hoy ignoramos. Aun sin saber por qué lo hicieron, considero positiva la manera como se están llevando a cabo las relaciones de los partidos políticos para llegar a entendimientos, sobre todo si es para tener una campaña electoral limpia y sin insultos.
LOS VALORES SON INDISPENSABLES PARA LA POLÍTICA Y PARA TODO EN LA VIDA. CONOCIÉNDOLOS PODREMOS LLEVAR UNA CAMPAÑA PREELECTORAL SIN INSULTOS, SIN DIATRIBAS, SIN PELEAS ENTRE LOS CONTENDORES.
Sin embargo, un copartidario del PRD dijo por televisión que esperaba estar en lo correcto si era verdad que el presidente se había arrastrado ante Navarro. Viniendo de quien viene, no me extrañan esas declaraciones porque nunca ha sido muy caballero. Pero me pareció que estaba fuera de lugar y no era necesario expresarse en esa forma para buscar ser visto en un medio de comunicación. Esas palabras que debieron ser eliminadas por el medio y ni siquiera sacarlas a la luz, no hacen más que ahondar una diferencia que pudiera darse entre los adversarios políticos.
Las palabras se hicieron para comunicarse, y solo ellas unen o acaban con una relación. Son indispensables en el devenir diario y ojalá se reunieran más políticos de manera de zanjar diferencias y hacer de Panamá un país que ha madurado políticamente. Ya he hecho llamados en otros artículos a la tranquilidad y los buenos modales entre los políticos, a no contar situaciones personales que no le incumben a nadie más que a los interesados, y de ambos lados debieran guardar la compostura necesaria para evitar que los demás nos enteremos de lo que no nos importa.
Si algo caracteriza a los países civilizados es que nadie se entera de que hay campaña o periodo preelectoral porque nadie quiere comportarse como un cualquiera, sino como seres elevados y cuya educación no deja nada qué decir. Es así que no vemos en aquellos países, insultos ni los contendores hablar estupideces como acostumbramos en Panamá. Pues tratemos de que esto no suceda más porque así no podremos entrar en el grupo de países calificados como maduros políticamente hablando. Si un medio de comunicación publica algo negativo sobre algún candidato, lo que da lugar es a que los adversarios lo hagan igual con los otros contendores y lo que mostramos es una falta de educación política que solo nos lleva a hundirnos en el fango de la mentira y la difamación que no es positivo para nadie.
Creo que es una de las razones por las cuales algunas personas decentes rechazan ser candidatos a nada y dejan a otros que lo son menos para que den la cara en esas posiciones y tenemos el resultado de candidatos electos que no llenan, algunos, las normas de ética ni moral que necesitamos en esos puestos de elección. Los valores son indispensables para la política y para todo en la vida. Conociéndolos podremos llevar una campaña preelectoral sin insultos, sin diatribas, sin peleas entre los contendores porque creemos que sacando a la luz los problemas internos, lograremos que los votantes no voten por determinados candidatos. Al contrario, los electores irán contra los medios de comunicación que los publiquen y contra las personas que deslizan los bochinches como si fueran canciones de amor.
Si pensamos que le hacemos un bien a nuestro candidato, estamos equivocados. Los panameños hemos madurado lo suficiente como para darnos cuenta de la realidad; y si no lo creen, solo tienen que escuchar a la juventud que a veces da dolor ver los ejemplos que nos dan con su comportamiento y vergüenza debiera darnos a los mayores o más adultos que sean ellos los que deban llamarnos la atención de lo malo que hacemos.
Si queremos que la campaña sea de madurez, de valores, de ética, de moral y de buen comportamiento, llevémosla por el camino del respeto, de la tolerancia, de moderar nuestra lengua para no decir algo de lo que después nos arrepintamos. Nosotros tenemos la obligación de enseñar a los jóvenes que vienen por primera vez a votar, que es un honor hacerlo y que ellos han entrado en un ambiente que merece ser tenido en cuenta para que más adelante no se arrepientan de haber hecho una fila para dar la confianza del voto y reciban una decepción que los marque para toda la vida.