Las cosas buenas
Generalmente, los sectores políticos y hasta algunos grupos de la llamada sociedad civil concentran sus energías en sacar a relucir las cosas negativas que suceden en el país.
En el caso de los políticos, tienden a exagerar cualquier situación para ganar gracia ante sus electores. Todo aquello que no hagan ellos debe estar mal por un asunto de política partidista.
Muy pocas veces se escucha a un político de oposición reconociendo las cosas buenas que hace su adversario.
Algo muy parecido sucede con las organizaciones que intentan convertirse en contraparte de los gobiernos.
En la ansiedad de lograr un equilibro en las decisiones que involucran el futuro del país se colocan de un lado de la balanza y casi nunca reconocen los logros como sociedad.
Cuando se conoce de historias impresionantes de niños y niñas considerados genios, que tienen la capacidad de sobresalir sobre el resto de los estudiantes, hay que promocionarlo.
Son mentes brillantes que podrían convertirse en un futuro en los líderes que gobiernen el país.
Quién sabe cuántos niños más con esas virtudes existen en el país, por lo que hay que apoyar cualquier programa que busque descubrir a estos panameños.
En Estados Unidos, un grupo de niños beisbolistas de Aguadulce, provincia de Coclé, representa a Latinoamérica en el Campeonato Mundial Infantil. Los conocedores de este deporte están impresionados por el rendimiento de estos panameños. Van invictos en dos salidas.
A su corta edad, han robado la atención de buscadores de talento. Todos son niños humildes, cuyos padres hacen un esfuerzo para que jueguen al beisbol. Existen muchos otros casos en los que Panamá y su gente sobresalen.
