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‘Las cosas repetidas agradan’


Rosendo Torres (opinion@epasa.com) / Sacerdote jesuita.

Aforismo antiguo: “Las cosas repetidas agradan” (“Bis repetita placent”). Aunque yo comentaría diciendo que no solo agradan, sino que las entendemos o caemos en la cuenta de lo que se está diciendo, cuando nos repiten algo. Me refiero esta vez no al tema que está presentado sobre Panamá en 1747 vista por el padre Jesuita Pablo Moroni en un documento bastante amplio del cual espigué algunos pasajes que me resultaron interesantes. Agradezco la paciencia de los lectores y cambio de rumbo.

En ese país, hasta donde yo conozco, pocas veces se entera uno de que algún grupo se reúna sin ninguna bandera política periódicamente a monitorear la realidad panameña.

En el medio de la Iglesia católica del 8 de julio se nos informó de la reunión de los Obispos de Panamá, es decir, la Conferencia Episcopal de Panamá, aglutinados para orar e invocar la ayuda del Espíritu Santo para que los ilumine en orden a ofrecer su ayuda espiritual a la comunidad creyente católica y no católica en los momentos que vivimos en los que pareciera que nadie cree en nadie. Después de tres días y de intercambiar opiniones y de oír a invitados gestores de la cosa pública, según el método de ver, oír y actuar, pergeñan un documento para ser divulgado con los consejos coyunturales que es lo que se conoce como Comunicado de la Conferencia Episcopal Panameña.

No vamos a repetir todo el comunicado para quienes ni siquiera saben que existe. En un sector del documento dicen: “La Iglesia tiene como misión el anuncio de la verdad cimentada en Jesucristo. La gestión política y económica de la sociedad no entra directamente en misión, pero el Señor Jesús le ha confiado la palabra de verdad capaz de iluminar las con ciencias”.

“Recordando las palabras del Beato Juan Pablo II”: En el ejercicio del poder político es fundamental aquel espíritu de servicio que, unido a la necesaria competencia y eficiencia, es el único capaz de hacer “transporte” o “limpia” la actividad de los hombres políticos, como justamente además, la gente exige. Esto urge la lucha abierta y la decidida superación de algunas tentaciones, como el recurso a la deslealtad y a la mentira, el despilfarro de la hacienda pública para que redunde en provecho de unos pocos y con intención de crear una masa de gente dependiente, el uso de medios equívocos o ilícitos para conquistas, mantener y aumentar el poder a cualquier precio” (Número 42 Chistifideles laici).

Es importante que los políticos, servidores públicos, empresa privada, medios de comunicación social y ciudadanos actúen con conciencia recta, transparencia, honestidad, promuevan las buenas prácticas y una ética orientada al bien común.

Sacerdote jesuita.