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Las dictaduras como tesauro de las alimañas


Todavía en este siglo, con sobrados foros democráticos que tienen como esencia constitutiva las libertades individuales y los derechos humanos, se comparten en grandes banquetes con residuos desfasados de gobernantes enquistados en el poder, represores y soberbios a los que el mundo aun le tolera y les pasa por alto el título de dictadores.

Como he publicado en anteriores artículos el término democracia no se limita al solo derecho de elegir y ser elegido, ese es apenas el comienzo del sistema, en la dicotomía del termino conceptualizado, le sigue el respeto a la institucionalidad de las leyes y el estado de derecho imperante en todo sistema democrático, que si bien no es el más perfecto, es el que mejor se conoces en nuestros tiempos como legado helénico. Del otro lado tenemos las dictaduras con gobiernos despóticos.

Sin entrar en detalles particulares, para no herir susceptibilidades, nuestra vocación democrática nos lleva a hacer una especie de antología de hechos que nos llevaran a ubicar los remantes en nuestra América de tan vergonzoso sistema.

Algunos malos dirigentes revolucionarios que en nombre de la liberación nacional se han hecho del poder para después convertir a su país en una prisión nacional, con ausencia total de los medios de comunicación independientes, donde no se hacen elecciones transparentes, prohibiendo los partidos de oposición, con innumerables presos políticos, obstinados y traidores a la filosofía de liberación.

Otros déspotas camaleónicos elegidos popularmente, inclusive con descendencia humilde, o sin pertenecer a las élites de poder tradicional de sus países, autodenominados lideres populares que vociferan por una democracias participativa, pero donde solo participan ellos y sus allegados, sin visión de futuro, salvo de permanecer en el poder, aniquilando los medios de comunicación y a sus opositores, que terminan llevando a cabo todo tipo de actividades menos las de cumplir con las aspiraciones de sus pueblos, con fracasos contundentes abismales y que solo buscan el culto a la personalidad.

No me alcanza el espacio para exponer las coordenadas que nos llevan a identificar lo que queda de estos sistemas en la región, pero que saltan a la vista del lector comprometido con los derechos humanaos y la democracia, descripciones deductivas, reflejos del sabio dicho que descansa en nuestras Santas escrituras "por sus actos los conoceréis".