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Las dolencias y el alma


Adelita Coriat (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Hay quienes afirman que en el siglo XXI habrá una nueva forma de abordar la salud, un enfoque en el que se combinen terapias convencionales y métodos complementarios para lograr mejores resultados en los tratamientos. Se distingue por la integración mente-cuerpo además de aceptar las dimensiones psicológicas y espirituales de las enfermedades. Y aunque no pretende curar enfermedades con yoga o Rei Ki, lo que busca es ver al ser humano como un todo y no tratar la enfermedad en forma aislada.

Otras corrientes analizan las enfermedades como reflejos del alma. Se asombraría si realiza un autoexamen con aquellas dolencias que enmarca Louis Hay en su obra “Sana tu cuerpo”.

Louis puede hacer un diagnóstico del paciente tan solo por su apariencia, por ejemplo si un paciente tiene acné es que la persona no se acepta a si mismo, no se gusta. Las adicciones corresponden a un enfado por tomar decisiones equivocadas, entre estas el alcoholismo se presenta por culpa, incapacidad o rechazo de uno mismo.

No es raro observar a la gente pegada al cigarro, droga o alcohol cuando no haya solución a un problema. Bajo esta teoría holística, las arrugas pueden deberse a pensamientos depresivos, resentimiento con la vida. La bulimia es un terror desesperado y purga de odio a uno mismo. Es posible que para muchos científicos conservadores estas “explicaciones” no sean ni siquiera dignas de análisis, para otros resulta más importante prevenir este tipo de emociones para evitar que aparezcan estas enfermedades o dolencias. El escrito afirma que la irritabilidad del colon es temor a relajarse, o inseguridad. La conjuntivitis la anexan a enfado y frustración por lo que se ve en la vida.

Esta corriente se ha afianzado hasta en quienes practican la medicina tradicional. El médico cirujano Jorge Carvajal habla sobre la salud y las emociones. Carvajal está convencido de que el 70% de las enfermedades provienen del campo de conciencia emociona. En esta escala por ejemplo sitúa al temor como una gran enfermedad producida por ausencia de amor. La ira en cambio, lejos clavar amargura, tiene un sentido contrario, es la autoafirmación, la búsqueda del territorio, la defensa de lo que es suyo y justo.

El ser humano es capaz de crear los anticuerpos para estos males. El remedio para muchas de estas dolencias parece resumirse en sonrisas, alegría y bienestar. Los viejos recuerdan que la risa es el alimento del alma y añadiría yo, el acompañante de los ancianos.

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Viernes 14 de agosto de 2026