default

Las escuelas particulares también deben ser escrutadas


Jahaira Valverde (jahaira.valverde@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Elegir el colegio donde educar a un niño no es tarea fácil, porque todo padre quiere lo mejor para sus hijos; su deseo es que siempre reciban la educación y la atención que ellos nunca tuvieron.

Por eso, en muchas ocasiones la selección de ese centro educativo se fija en el sector privado y no en el público. Pues es de suponer que en las escuelas particulares ofrecen a los estudiantes una mejor preparación y atención académica, contrario a lo que sucede en las oficiales, en cuyas aulas de clase en vez de haber unos 15 estudiantes hay 40; y el calendario educativo se suspende con frecuencia debido a huelgas docentes, daños en la infraestructura de los colegios, entre otros inconvenientes.

La balanza definitivamente se inclina hacia la educación particular, pero tras esta aparente mejor opción existen serias deficiencias: docentes dando clases de inglés siendo especialistas en informática o una secretaria dando clases de inglés, entre otras irregularidades.

Tal vez estos casos no se registren en colegios privados de reputación y renombre, pero en los centros educativos que son opciones para las familias de estratos medios se da mucho.

Cuando los padres se enteran de estas irregularidades, los directivos se reúnen con ellos y sacan al docente; pero más allá de ese correctivo, estos colegios -con conocimiento u omisión- incurren en una falta grave que es causal para el cierre de los mismos, y mucho más si son reincidentes. No obstante, estas cosas las desconocen los padres de familia que son usuarios de las escuelas particulares; por eso se sienten timados y no saben a qué entidad recurrir.

El ente encargado de sancionar y cerrar a las escuelas que de forma ilegal e ineficiente ofrecen servicios es el Ministerio de Educación, que anunció en días pasados una reingeniería en la educación particular, algo que se debió hacer hace mucho tiempo.