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Las FARC, el NO y el limbo colombiano

Por: Redacción 09/10/2016

En junio de 1903 el senado colombiano votó “No” al Tratado Herran-Hay, que de haber sido aprobado, hubiera autorizado la construcción del canal de Panamá durante el periodo de dominación colombiana en el istmo. El tratado fue rechazado debido a los conflictos políticos entre liberales y conservadores recién acabada la guerra; a las exageradas presiones estadounidenses y al celo colombiano por su soberanía en el istmo. Como consecuencia de aquel “No”, Colombia perdió al istmo; quedó en un limbo, acusando a los Estados Unidos de haberle “raptado” la República de Panamá.

Hoy, los colombianos votaron “No” al acuerdo de paz firmado con las FARC, dejando en un absoluto limbo a la patria colombiana y perdiendo la oportunidad de terminar con un conflicto de 52 años que ha generado violencia y muerte en el hermano país.

La guerrilla colombiana y el gobierno habían firmado un histórico acuerdo en La Habana, que marcaba el final de una fallida lucha entre ambos por variar las estructuras socioeconómicas existentes desde tiempos inmemoriales. En un país donde la exclusión social se marcó desde el origen de la República, los sectores campesinos y obreros ideologizados exigieron que se le tomaran en cuenta en los beneficios que generaba el país.

El asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948 desata una cruenta lucha armada entre liberales y conservadores que alcanza un intento de pacificación con la instauración del Frente Nacional, bajo el gobierno militar de Rojas Pinilla (1953-1957). El Frente Nacional (1957) se introdujo como un remedio a la violencia bipartidista de las décadas anteriores, pero produjo enfermedades peores: violencia social, represión selectiva, exclusión, desintegración, corrupción y un pueblo desilusionado. Se instauró un régimen de exclusión económica mediante un pacto de las élites colombianas y se abandona toda idea de reforma social.

Las tradicionales fuerzas políticas acuerdan alternarse el poder oligárquico durante 16 años. Pero contrario a los objetivos de paz y progreso, se inaugura un nuevo ciclo de conflictos generado por los grupos sociales desposeídos, por la introducción de la izquierda armada, el poder del narcotráfico y el paramilitarismo

Campesinos sin tierras con ideas revolucionarias, se organizaron para reclamar una reforma agraria en territorios que fueron denominados "repúblicas independientes" y que el Estado intentó reconquistar por la fuerza en 1964. Unos 50 campesinos, al mando de Manuel Marulanda, (Tirofijo), sobrevivieron al ataque y formaron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en ese mismo 1964. Las FARC reivindicaron, en un principio, la lucha radical por las tierras, luego incorporaron el discurso marxista-leninista y, tras la caída del campo socialista, tuvieron que conectarse con los narcotraficantes para sostener su ejército.

Hubo diversos procesos de negociación con las FARC. El primero en 1984 durante la presidencia de Betancour. De ese fracasado intento nació en 1985 el partido Unión Patriótica, creado por excombatientes convertidos a políticos. La mayor parte de ellos, se calcula que unos 4.000, murieron asesinados a manos de grupos paramilitares, fuerzas regulares del ejército y por narcotraficantes. Esto incluyó a sus candidatos presidenciales (Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo), 8 congresistas, 13 diputados, 70 concejales y 11 alcaldes. Otros procesos posteriores también fracasaron.

En el año 2000, con el apoyo oficial de Estados Unidos, se diseñó el Plan Colombia; una estrategia contra el narcotráfico ampliada luego a la lucha antiguerrilla. Durante15 años EE.UU. envió a Colombia unos 15,000 millones de dólares para equipamiento militar y entrenamiento militar. Se abrió una década de fuerte ofensiva oficial contra las FARC, bajo la presidencia de Uribe (2002-2010). En dicha ofensiva cayeron los principales líderes guerrilleros. En 2012, a instancias de Santos y del nuevo jefe máximo de las FARC, Rodrigo Londoño, se lanzó en Oslo un diálogo de paz, cuya mesa se instaló en La Habana en noviembre de ese mismo año.

Queda claro que el recurso a la violencia organizada, instaurada para fines políticos es un elemento inherente a la historia de Colombia. Han hecho uso de ella conservadores, liberales, comunistas, narcotraficantes y los diversos actores del mundo colombiano. Es muy posible que la precariedad de la estabilidad social, causada por la enorme desigualdad, desembocan en la rebelión armada. Es por ello que el “no” del 2016, al igual que el de 1903 tuvieron numerosas razones. Es probable que votaron “no” aquellos que no quieren que nada cambie. Los poderosos sectores de la extrema derecha terrateniente que temen que surja una redistribución agraria, quienes sospechan que los espacios políticos entregados a la guerrilla pueden disminuir los suyos, quienes negocian con la guerra o quienes prefieren las posturas fanáticas evangélicas, aunque solo votaron 37 de cada 100 habilitados.

Profesor de la Universidad de Panamá.         

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