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Las ideas y el Gobierno

Por: Redacción 10/05/2015

El historiador J.M. Roberts menciona que los cambios en el poder del Estado a inicio de la Edad Contemporánea se produjeron debido al enfrentamiento contra el despotismo ilustrado, básicamente fueron las ideas y no la tecnología las que condujeron a una identificación del Gobierno con sus ciudadanos, y para ello todos deben hablar el mismo idioma del desarrollo y las soluciones a largo plazo, es decir, el pueblo y los Gobiernos deben actuar juntos para resolver sus propias situaciones que los afectan.

Por un lado no podemos confiar en que el Gobierno lo solucione todo, o que el pueblo debe utilizar métodos de hostigamiento contra sus propios líderes e instituciones, debe haber un diálogo, el cual tiene por objetivo: el progreso de la nación y su sociedad.

Es muy cierto como expuso Eduardo Galeno en su obra "Las venas abiertas de América Latina", que este fue un continente al cual se le impuso no solo una cultura ajena, sino que las formas como estaban constituidos los sistemas de explotación produjeron acá, un auge tal que aun cuando se logró la independencia política, de inmediato caímos en el caudillismo, en el nepotismo y la corrupción impuestos por los nuevos reyes y reinas de esta corte maltrecha de nuestra América.

Por tal razón, aún hoy en el siglo XXI, debemos reutilizar nuestros recursos y procurarnos conocimientos para transformar nuestras sociedades con un estándar propio. Europa, salvo Noruega, Suecia y Finlandia, no representan ya ningún ejemplo.

Veamos, en la comunidad en la cual yo resido durante una década hubo una fuga de agua proveniente de una fuente natural cercana a la vía principal y parada de autobuses, no hubo manera que las autoridades hiciesen algo. De pronto una empresa compró esa esquina y los edificios, tomó una retroexcavadora, encontró la fuente de agua, la selló y arregló el problema, ya no hay inundaciones ni charcos ni huecos, la calle está asfaltada y lista para recibir a los nuevos clientes.

En este caso la iniciativa privada actuó en su propio interés, pero benefició de paso a una comunidad con más de mil personas.

Ahora, ¿por qué el Estado no puede resolver o actuar de esta manera rápida, pero eficientemente ante la necesidad de sus comunidades?

Bien, en primera instancia porque en verdad con Galeano, esta herencia es difícil de desarraigar, el deber de cada gobernante, no es hacerse rico, es la misma idea que tenían los déspotas en la Edad Moderna, se llamaban así mismo "embajadores de la fe", "salvadores de la civilización" etc. El gobernante debe rodearse de personal calificado y con vocación de servicio, no es una utopía, debe ser un plan.

El gobernante debe tener una idea específica de lo que quiere hacer y lo que está pendiente por hacer, la única forma de corregir su hoja de ruta es no perder el contacto con las comunidades, "patrullaje doméstico", visitas constantes a las instituciones, porque toda empresa y más un gobierno necesita de un líder. Además los nombramientos en puestos de poder no deben ser todos por política, debe haber coherencia y gente con capacidad de servir a su nación, ello es un honor y un privilegio.

Puede que el funcionario no sepa cómo dirigir, puesto que toma como norte su actuación propia en otra empresa que no es el Estado - nación que conlleva más tino y tacto, o no asimile cuál es la tarea del Estado o por qué creció alabando la figura de un Carlos V, Francisco I o Enrique VIII.

Por lo tanto, todo gobernante debe asegurarse de que sus funcionarios en puestos de mando hablen el mismo idioma, es decir, trabajen para el país, no para fines egoístas. Debe dárseles antes de asumir su cargo una inducción en la que deben exponer un plan de trabajo y una ética política, luego siguen los subalternos hasta llegar a la última línea, porque los cambios solo se logran transmitiendo y asimilando ideas positivas, de eficiencia y compromiso y deben ser expuestas por quienes dirigen, eso es básico. Imagínense un director que piense que está ahí para levantarse los insumos de la oficina, porque le parece que ¡así se hacen las cosas! A lo mero macho.

Nuestros gobiernos han dejado actuar a los funcionarios con su propio criterio, a veces sin un ápice de ética. Y quienes hemos pagado las actuaciones desatinadas somos el pueblo, incluida la clase media.

El punto final es tal como lo expuso Sun Tzu en el "Arte de la Guerra": las órdenes siempre deben ser claras y precisas porque los demás, siempre interpretan? otra cosa. Salud.

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Viernes 31 de julio de 2026

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