Las Infoplazas
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estimó recientemente que el atraso tecnológico en la región representa millones de dólares en pérdidas para sus países.
Este atraso tiene repercusiones directas en todas las facetas de la economía interna de los diferentes países y afecta directamente su capacidad de competitividad internacional.
En América Latina, la brecha tecnológica crece cada día por diferentes factores, entre los cuales se incluyen la poca capacidad económica de sus habitantes para adquirir una computadora y el bajo acceso al sistema de Internet.
Se estima que solo un 3% de la población total de América Latina tiene banda ancha en sus hogares y 15% posee una computadora personal.
Aunado a esto, se calcula que solo el 10% de todo el Producto Interno Bruto de Latinoamérica se destina a la digitalización y la tecnología.
Estas cifras plantean un panorama contradictorio para una región que crece económicamente a un ritmo aceptable.
En Panamá hay que reconocer el esfuerzo que hace el Estado para reducir la brecha tecnológica. La celebración ayer del Día Mundial de las Telecomunicaciones y las Sociedades de Información nos trajo la buena noticia de que en Panamá funcionan ya 220 Infoplazas repartidas por toda la geografía nacional.
Se trata de centros comunitarios de acceso público a la información y al conocimiento mundial mediante el uso de la informática y del Internet. Esto, acompañado al hecho de que a finales de este año se esperan tener mil puntos de acceso gratuito al Internet en toda la República.
Es llevar tecnología y conocimiento a puntos recónditos del país. Ello implica una ecuación simple: el acceso a la tecnología equivale a reducción de la pobreza.
La llegada del Internet a las áreas rurales le cambia la vida automáticamente a sus habitantes. Es conectarlos inmediatamente con mejores posibilidades de superación y con una infinidad de oportunidades, integrándolos a lo que el filósofo canadiense Marshall McLuhan denominó la “Aldea global”.
