Las instituciones y el florista

Por: Redacción 25/08/2011

Hace unos cuantos días y en una inusual reunión, Barak Obama, acompañado de cinco líderes opositores de países africanos que recientemente han ganado sus procesos electorales y se aprestan tomar posesión del mando, inició su conversación con esta frase: “África no necesita hombres fuertes, necesita instituciones fuertes”.

El escándalo del terreno adjudicado a un florista, que terminó en manos de un tercero, ha demostrado una cosa que a todas luces perjudicará gravemente al país en su empeño en salir del subdesarrollo: la debilidad de sus instituciones.

Hemos podido ver que todas las investigaciones, acusaciones y explicaciones se dan en medio de un hecho curioso: por varios días, el país no contaba dentro de sus fronteras ni con el Sr. presidente, ni con el Sr. vicepresidente. Aún más, pocos conocían esta realidad. Y para colmo, la reacción por parte del ejecutivo, ante todo esto, se ha recogido a través de las redes sociales gracias a comunicaciones de los regentes del Estado.

La lentitud con la que nuestras autoridades han reaccionado, las muestras de asombro de ministros, diputados, funcionarios varios, todos de gobierno, demuestra que nuestras instituciones se han deteriorado gravemente.

Es importante que el presidente de la República se encuentre en el país para afrontar este tipo de situaciones o en su defecto el vicepresidente. Es importante que el Ministerio Público actúe con celeridad, pero con la ley en la mano ante denuncias ciudadanas y periodísticas como la que hemos visto durante estos días.

La Asamblea Nacional, el fiscalizador por excelencia de la gestión del Ejecutivo, no reacciona ante estas situaciones. Cada vez más queda claro que nuestros “Padres de la Patria” no tienen la más remota idea de lo poderoso que son sus atribuciones como legisladores. Exigir cuentas a funcionarios que ellos mismos ratificaron, es lo mínimo que esperarían unos votantes que jamás son tomados en cuenta a la hora que estos ilustres políticos voten un proyecto de ley o decidan cambiar de tolda política.

Según varios medios internacionales, Panamá vive en el umbral de un país que muy bien podría calificarse como una república bananera dirigida por un “hombre fuerte”, cuyo séquito solo se mueve a la voz de mando. Y lo peor es que cuando se habla de séquito, uno termina confundido en cuanto a las distancias entre un órgano del Estado y otro.

Pero como no vivimos en una dictadura, no todo es atribuible a la actitud del primer mandatario. También está en los hombres y mujeres que ejercen puestos en el Órgano Judicial y el Legislativo. A cada uno le toca asumir su papel. Ojalá entiendan en sus hijos, sus nietos, su país les cuestionará su participación en la construcción de nuestra democracia tarde o temprano.

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Jueves 28 de mayo de 2026
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