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Las Inteligencias Múltiples


Jesús A. López Aguilar / Psicólogo (opinion@epasa.com) / -

Hace muchos años, en 1983 para ser más exacto, se publicó un libro, ahora clásico, por parte de un psicólogo estadounidense llamado Howard Gardner, cuyo título en inglés es Frames of Mind: The Theory of Multiple Intelligences , en español se le ha llamado simplemente Las Inteligencias Múltiples; en el cual expresaba sus puntos de vista sobre lo que denominó como la teoría de las múltiples inteligencias.

Todavía en ese momento se decía o creía que una persona inteligente era tan solo aquella que podía dominar complejas operaciones numéricas o realizar grandes proezas literarias o dominaba el arte de hablar bien o manipular con habilidad complejos aparatos tecnológicos. De ello se excluían actividades como el deporte u otras más.

Sin embargo, era muy frecuente apreciar a muchas personas que habían sido estudiantes destacados, con altas calificaciones y demás, pero que posteriormente no eran muy afortunadas al querer lograr sus sueños profesionales o académicos o viceversa, y podía deberse a una falta de habilidad para establecer buenas relaciones con otras personas o hasta consigo mismas.

El Dr. Howard Gardner planteó, con toda justeza, que la inteligencia no es un hecho único, sino que nuestro cerebro posee 8 tipos de inteligencias diferentes que trabajan en conjunto de forma semilibre y que toda persona desarrolla de modos distintos, o mejor aún: cada ser humano desarrolla más unos tipos u otros de inteligencia.

Según esta teoría, las inteligencias para Howard Gardner serían:

Inteligencia verbal:

Es la que nos ayuda a ser hábiles con las palabras, a utilizarlas de forma más adecuada, aprender idiomas o expresarnos mejor. Quienes desarrollen más la inteligencia lingüística tenderán a escribir y leer mucho, aprender idiomas, explicar cuentos o contar chistes, serán grandes oradores.

Inteligencia numérica:

Nos permite resolver problemas algorítmicos, memorizar números, datos, comprender la lógica de las cosas, etc., o jugar al ajedrez, resolver acertijos o ejercicios matemáticos, establecer relaciones causa-efecto.

Inteligencia musical:

Sirve para apreciar y distinguir los ritmos, las melodías, las diferentes estructuras musicales, el timbre, el tono o los instrumentos que participan en una pieza. Se desarrolla cantando, escuchando música, tocando un instrumento, escribiendo canciones.

Inteligencia espacial:

Se relaciona con imágenes; permite visualizar objetos mentalmente o comprender la composición de los mismos, comparar colores, etc. Dibujo, arte, diseño, fotografía o arquitectura son algunas de las disciplinas más relacionadas con esta inteligencia.

Inteligencia corporal:

Hace posible tener un mejor control del cuerpo y entenderse y expresarse mejor con este. Se estimula practicando deporte, utilizando el cuerpo como medio de expresión o realizando manualidades. Lo más interesante es que años atrás a quienes eran muy hábiles con su cuerpo pero poco hábiles con los números o las letras no se les consideraba inteligentes.

Inteligencia interpersonal:

Nos lleva a comprender a los demás y su comportamiento. Es la inteligencia que posibilita relacionarse mejor con las personas. Los que estudian psicología deben tener muy desarrollada esta facultad; la empatía se desarrolla mejor comprendiendo el lenguaje no verbal, los distintos tipos de personas o el comportamiento de la mente humana.

Inteligencia intrapersonal:

Es la facilidad de poder comprendernos mejor a nosotros mismos. Si la interpersonal ayuda a analizar a las demás personas, la intrapersonal se basa en analizarse a uno mismo. Saber lo que sientes y por qué, cuáles son tus puntos fuertes y en cuáles puedes mejorar, tener objetivos y una idea clara de cómo alcanzarlos, etc., son muestras de tu inteligencia intrapersonal. Para ponerla en práctica puede escribir un diario, pensar un poco a lo largo del día, etc.

Inteligencia ambiental:

Nos lleva a entender mejor la naturaleza y el entorno en que nos encontramos. Se puede utilizar para observar a las plantas y animales, los peces y distintos tipos de oleaje, las estrellas o las nubes, etc. Darwin seguramente tenía mucha inteligencia de este tipo.

Lo más importante es no olvidar que todos tenemos todos los tipos de inteligencia, y que todos podemos desarrollar cualquiera de estas, aunque claro está, cada persona es distinta y cada uno desarrollará las mismas de forma diferente. Por ello, los sistemas educativos modernos estimulan a los individuos para que se puedan encontrar a sí mismos y conocerse mucho mejor de lo que lo pueden hacer con sistemas como el nuestro, en el que todavía hace falta exponer a los estudiantes a diversos tipos de experiencias para fortalecer sus habilidades y convertirlos en seres integrales.

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Viernes 14 de agosto de 2026