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Las inundaciones


Las últimas noticias que nos muestran los efectos de inundaciones en las áreas aledañas al Río Grande en Coclé, las crecidas del río Changuinola en Bocas del Toro, y del río Sabana en Darién, traen a nuestra mente los frecuentes llamados de atención hacia la necesidad urgente de implementar una política de protección al medio ambiente. Millonarias pérdidas en cultivos, viviendas cubiertas por las aguas, la contaminación sanitaria provocada, y el riesgo para las vidas de personas arrastradas por la corriente o sepultadas bajo deslizamientos de tierra se han convertido en tema acostumbrado de titulares en los periódicos. Todos nos preguntamos si efectivamente estos hechos son ahora más frecuentes, o si se trata de una percepción fruto de la mejor información que recibimos gracias a medios de comunicación más eficientes en su labor de informar. Sin embargo las cifras no mienten, y nos indican que estamos alcanzando niveles récord de precipitación sugiriendo que algo estamos haciendo mal cuando se trata de conservar nuestros recursos naturales. Algunas acciones que debemos regular, si queremos evitar consecuencias aún mayores para nuestra población, son la tala de los bosques que facilita la erosión llevando a los ríos grandes cantidades de material, la ocupación de cauces por construcciones que obstruyen el paso de las aguas, y la construcción de embalses inseguros que se desbordan ante cualquier crecida.