A las mujeres panameñas
Mañana se celebra el Día Internacional de la Mujer y durante muchos años participé de su celebración que, hace tiempo, era un acontecimiento generalizado. Ahora pasa casi desapercibido, por lo que he decidido rendir homenaje a las mujeres de mi tierra, desde la más humilde hasta las que llevan la bandera en defensa de nuestros derechos.
Una de las principales luchas ha sido contra la violencia que sufre la mujer a manos de sus maridos, compañeros o ex, que no soportan ser abandonados luego de darles un trato indebido y esa mujer se cansa. Son muchas las mujeres que han muerto a manos de esos criminales acomplejados que no supieron apreciar el valor de su compañera mientras la tuvieron. Si bien es cierto que en Panamá existe un matriarcado, todavía hay hombres que no aceptan la posición de la mujer en la sociedad y en la familia. Desde el punto de vista laboral, no hemos logrado aún igualar los salarios con los hombres por el mismo trabajo, así como no permitir que las mujeres sean explotadas, sobre todo en los comercios y eso es sabido; es hora de acabar con esa práctica. En la política, tenemos que demostrar nuestros méritos ya que, por ser mujeres, se nos dificulta ascender peldaños. Digo mi propia experiencia en los dos últimos parti-
dos en que estuve inscrita. Luego de trabajar duro, un buen día se me dijo: ya no te necesitamos, ahora un hombre ocupará tu lugar. Por esto me he alejado de la política activa, aunque me apasiona el tema y no puedo olvidarlo. La política siempre fue territorio masculino y ahora que las mujeres han incursionado, los hombres no lo aceptan. Algún día contaré historias. Sin embargo, tuvimos una mujer presidenta y, para mí, sabe más política que muchos hombres. Esta señora sabe jugarla y esa sapiencia le permitió gobernar cuando empezó con minoría en la Asamblea.
En las universidades panameñas encontramos un 70% de mujeres inscritas. ¿Y qué hacen los hombres que no estudian y se preparan como nosotras? Sin embargo, no vemos ninguna mujer gerente general de bancos. Para eso sí son buenos los hombres, ellas han llegado a ocupar jefaturas de sucursales solamente.
Y en la familia, llevan el peso de la misma en su mayoría. Hacen tareas con los hijos, atienden la casa con sus problemas, mientras ellos ven TV. Mujeres abandonadas por los maridos han hecho de sus hijos profesionales. Entonces, ¿cuál es el propósito de los hombres de ignorarlas? Como profesional, política y pionera moderna en la lucha por la igualdad, envío saludos y mis respetos a las mujeres panameñas.
Médico.
