Las mujeres son de acero
Ese desgastado y machista pregón de que “las mujeres deben dedicarse solo a atender el hogar” es tan falso como un billete de dos dólares.
Cada día que pasa estamos más convencidos de que la evolución profesional del sexo femenino es abrumador. En estos días no hay profesión y oficio que se les resista.
En Panamá, hay mujeres que se levantan en la madrugada para prepararle el desayuno a sus hijos, los llevan a sus escuelas y después cambian sus tacones por botas de construcción y se montan a un tractor. Ellas son capaces de trabajar a la par de cualquier hombre en las obras de ampliación del Canal de Panamá o la construcción del Metro (Vea reportaje en la página 6) .
No solo son “mujeres de acero” que realizan labores que demandan un esfuerzo físico, también son madres que luchan por sacar adelante sus hogares.
Por donde se mire, hay mujeres realizando trabajos que antes eran exclusivos de los hombres.
Las mujeres en Panamá se han tomado las universidades y en los últimos años se gradúan más damas que hombres. Es curioso, pero ellas están enfocadas en seguir preparándose y piensan en maestrías, posgrados y hasta en doctorados.
El desarrollo del país también tiene un componente femenino; cada vez más, las mujeres ocupan cargos directivos y ejecutivos en las grandes empresas.
Es por eso que la igualdad de género debe prevalecer en una sociedad moderna.
En la medida en que se respete el talento y la capacidad de las personas, sin importar su género, el país caminará con pasos más firmes.
La sociedad debe estar estructurada en base al respeto entre los ciudadanos. Las oportunidades deben ser iguales para todos.
Hay que ser honestos y reconocer que la mayoría de las mujeres tienen esa capacidad de ser exitosas en el trabajo sin desatender su hogar. Son de acero.
