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Las parejas gay, adopciones y sociedad


Clarence C. King (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

A través de varios artículos de opinión en diversos medios de comunicación, he tratado incesantemente de advertir sobre la “amenaza gay” en Panamá y el mundo. Igualmente he advertido que al incursionar activistas [B]gays[/B]dentro del sistema educativo, más niños serán abusados y adoctrinados en el mundo de la homosexualidad.

El objetivo es utilizar las leyes naturales, la biología y la lógica para exponer todas las fallas y mentiras en los argumentos que los homosexuales y sus compinches utilizan para tratar de justificar la actividad homosexual.

ESTÁN UTILIZANDO EL “MATRIMONIO” ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO Y “DERECHOS DE ADOPCIÓN” PARA ADOCTRINAR A NIÑOS EN LAS ESCUELAS PARA RECHAZAR LOS VALORES DE SUS PADRES, Y SATURARNOS CON LA IDEOLOGÍA GAY...

Dada la naturaleza disfuncional de las relaciones homosexuales y las evidencias médicas y científicas sobre los peligros de la homosexualidad, debemos considerar criminalmente irresponsable que educadores enseñen a los niños que la conducta homosexual es una alternativa perfectamente normal, segura, aceptable y sin consecuencias.

Activistas [B]gays[/B]están utilizando el “matrimonio” entre personas del mismo sexo y los “derechos de adopción” para adoctrinar a niños en las escuelas para rechazar los valores de sus padres, para tentarlos a experimentar con la homosexualidad y saturarnos con la ideología gay hasta que lo aceptemos como normal.

Es necesario que tratemos a los homosexuales con compasión, de la misma manera en que tratamos a todos los seres humanos, lo que no quiere decir que debemos reestructurar la familia, el matrimonio y la sociedad debido a una condición sexual anormal.

La pregunta que cabe aquí es: ¿cuál será la próxima creación natural de Dios que van a redefinir? Sugiero que sea la luna.

El sentido común y una historia milenaria de experiencias humanas lo deja muy claro, que los niños merecen ambos padres. Pueden reescribir la historia y tratar de oscurecer el “rol” de los padres si así lo desean, pero no pueden cambiar los hechos y las realidades biológicas, psicológicas y científicas. Dos madres o dos padres jamás podrán sustituir a los padres reales, y no hay necesidad de crear algún tipo de estudio para demostrar esto. Todo niño anhela tener sus propios padres biológicos. El hecho de que eso no siempre ocurre no es excusa para alternativas como las de parejas [B]gays[/B].

Los hombres y las mujeres están diseñados deliberadamente de manera diferente, y cada uno tiene cualidades especiales para la crianza de los niños.

Los niños aprenden con el ejemplo. Sus comportamientos son aprendidos, por lo que tratan de imitar a sus padres mientras crecen. Si se elimina una mitad del espectro, no estarás ofreciendo al niño el panorama completo de conocimientos que merece.

El matrimonio gay deliberadamente separa al niño de al menos uno de sus padres biológicos, creando hogares rotos, no como circunstancias extraordinarias, sino como rutina, por ingeniería social, privando al niño del acceso a la herencia cultural, social y genética, y de las ventajas consanguíneas de sus padres biológicos, tomando precedencia los deseos transitorios de las parejas gay sobre los mejores intereses del niño. No creo que una niña se sentirá más cómoda pidiendo a su “padre gay” en lugar de a su madre consejos sobre cómo hacerle frente a los cólicos menstruales.

Los niños no son juguetes que uno compra en clínicas de adopción o en refugios. Son seres humanos dotados de un deseo natural de ser procreados de un “acto de amor” entre esposo y esposa y no artificialmente creado en una probeta o en un vientre de alquiler por caprichos malsanos.

Un niño moralmente confundido es más susceptible a la perversión y el mal que aquel que confía en su pleno conocimiento del bien y el mal, lo natural y lo innatural. Los malhechores lo saben y prosperarán en una sociedad que adoctrina a sus hijos a no ver ningún mal en ignorar las leyes naturales.

Los [B]gays[/B]se han convertido en un elemento divisivo en nuestra sociedad, en connivencia con políticos corruptos a cuyos intereses políticos sirven. Igualmente sirven a los intereses de los medios de comunicación que se nutren del melodrama moral al apoyar esa ambigüedad legal y polémica creada por los homosexuales.

Los homosexuales definitivamente no son parte del “sueño americano”. Ya no hay un sueño americano. El sueño americano se ha convertido en una “pesadilla gay”.

Edición Impresa

Viernes 14 de agosto de 2026