Las prioridades
El Gobierno tiene la gran oportunidad de cerrar sus dos últimos años de gestión de forma positiva. Tiene muchos factores a favor que le permiten terminar su mandato con excelentes resultados.
Las polémicas y las controversias solo le sirven a una oposición que necesita protagonismo. La credibilidad de los dirigentes opositores está en dudas, por lo que antes de desgastarse en sus provocaciones es mejor resaltar las cosas positivas que existen.
La realidad es que Panamá es un país privilegiado con altos niveles de crecimiento y un desarrollo social superior al resto de la región.
Los grandes proyectos de inversión han generado un caudal importante de empleos, y las proyecciones siguen siendo excelentes. El triunfo como país no se puede desmeritar y, contrario a lo que apuestan algunas organizaciones políticas, es más productivo para el país promocionar el crecimiento que hechos aislados.
A ningún panameño beneficia que el país y el Gobierno fracasen. Sería como dispararse en el pie y atentar contra su propio éxito. Hay que aprender de los errores y no sería serio decir que no se han cometido errores. Pero esos errores deben dejar una experiencia y seguir adelante.
Los panameños decidirán en el 2014 si están a favor o en contra de los planes de inversión y los programas sociales de este Gobierno. Mientras eso sucede hay que respetar cada una de las propuestas que son sometidas al debate público.
El país exige que los panameños mantengan su ritmo de trabajo y que de paso se trabaje eficientemente en temas de seguridad y educación.
Los canales de comunicación entre los ciudadanos y el Gobierno son muy importantes. Si se logra informar correctamente a la población, existirán menos probabilidades de malos entendidos y que grupos radicales exageren sus opiniones con tal de ganar simpatía.
