Las prioridades
Los panameños tienen bien definidas sus prioridades y de seguro muchos temas políticos no están en sus cabezas. Sin embargo, cuando se habla del costo de la vida, la escuela de los hijos o los problemas para movilizarse en la ciudad, sí se acapara la atención de manera instantánea. La mayoría de las encuestas que se realizan en el país intentan mostrar un escenario de la realidad de los panameños, y aunque estén enfocadas en medir la percepción política, siempre terminan hablando de las preocupaciones de los ciudadanos. Cuando llega la quincena, la mayoría de los ciudadanos piensa en cubrir los gastos fijos, entre ellos, la letra de la vivienda, los servicios básicos (agua y luz) y lo más importante: la comida. Ni siquiera vale la pena utilizar la definición de Canasta Básica Familiar, tomando en consideración que muchos productos de alto consumo y que son indispensables no están incluídos en la misma. Los consumidores resienten cada día el alto costo de los alimentos, sin importar clases sociales. Algunos servicios que son considerados de “lujo” también forman parte de los gastos fijos. Las empresas que brindan los servicios de televisión por cable o satélite siguen expandiendo sus operaciones y cada vez suman más clientes a su cartera, sin embargo, al inicio de 2013 han ajustado sus tarifas de manera significativa afectando a sus abonados. Ese ajuste va directo al presupuesto familiar. Otros cargos que pesan una tonelada son los gastos relacionados al combustible.Los panameños destinan gran parte de sus salarios a comprar combustible para sus vehículos, por lo que cada variación de precios debilita más la cartera de esos conductores. Los tranques de la ciudad y los problemas de movilidad están obligando a los ciudadanos a gastar más combustible. En la ecuación es justo incluir otros gastos que son casi obligatorios para muchos asalariados y no asalariados, entre ellos, las cuotas de seguro privado y cuotas de mantenimiento de las propiedades horizontales. La política enfocada en mejorar la calidad de vidas de las personas está encaminada, pero es necesario mejorar muchas cosas que en la actualidad están mermando la capacidad financiera de los panameños.En la medida en que se incremente la fiscalización de los sectores que influyen directamente sobre el costo de vida, se podrá garantizar que los ciudadanos están recibiendo precios justos. En el caso de los alimentos, las distorsiones en la cadena de comercialización son evidentes y los productores no se están quedando con las ganancias. Por esa razón urge agilizar todos los proyectos que buscan colocar de manera más rápida y segura los alimentos que se producen en las fincas. El esfuerzo para reducir el costo de vida no es tan solo responsabilidad del Gobierno y deben involucrarse las organizaciones empresariales. El crecimiento económico de Panamá, de casi 11%, también debe reflejarse en la población, y aunque es un hecho cierto que la disponibilidad de recursos se ha incrementado al existir pleno empleo, también es estratégico aliviar la carga que tienen muchas familias. Las ventajas competitivas del país en lo relacionado a servicio y logística pueden ser utilizadas a favor. Es un reto para todos los panameños.