default

Las procesiones no me convencen

Por: Redacción 12/11/2016

Monseñor, desde niño mi madre y abuela me llevaban a todas las procesiones y recuerdo las de Semana Santa. No puedo olvidar un cristo que sacaban en andas, todo ensangrentado y llena la cara de golpes. Los señores vestidos de morado y con una capucha llevaban grandes velas encendidas. Los cantos eran tristes y el golpe del tambor nos hacía andar a ritmo lento. Las personas iban con cara seria y en verdad parecía que íbamos a un entierro. Jesús muerto en su féretro de cristal me hacía sentir que al final todo termina así. Que no hay posibilidades de salir adelante en esta vida. Me parece que el mensaje es de muerte, de derrota, y que una religión así no es la del Señor. Ya estoy casado y no me ha ido tan bien. Le rezo a Dios cuando me acuerdo y creo que él me ama. Por un tiempo asistí a un culto evangélico, pero tampoco me gustan los gritos, los desmayos y el pastor hablando muchas veces de dinero. Me he estado acercando por un amigo al budismo y en sus meditaciones nadie grita ni piden plata ni hablan de cruces ni de tener miedo al infierno. Pero le digo algo, sí tengo nostalgia de mi infancia, de mi madre y abuela. Ambas murieron y recuerdo que me quisieron mucho, que eran muy buenas y se la pasaban rezando. En fin, recurro a usted por medio de esta carta porque necesito una palabra de orientación en cuanto a mi vida espiritual.

Estimado señor, las procesiones son expresiones populares que vienen del tiempo de la colonia y que manifestaban la devoción a un misterio de la vida de Cristo, por ejemplo, su pasión y muerte. Ahora bien, si no hay un encuentro profundo con Cristo personalmente, en la eucaristía, en la Palabra y en los demás, entonces las procesiones terminan siendo una tradición más sin sentido. Por otro lado, tiene usted razón: si nos quedamos con el Cristo muerto del santo entierro y no aceptamos y proclamamos la resurrección de Cristo, nuestra fe será vana, nuestra vida no tendrá sentido. Por eso la Semana Santa culmina con la hermosa misa de la resurrección de Cristo. Seguimos a Cristo vivo, resucitado, vencedor del pecado y de la muerte y que nos abrió las puertas del cielo.

Sobre lo que me dice de buscar una religión oriental, el budismo pretende vivir experiencia mística llamada el nirvana, donde la persona se trasciende a una dimensión espiritual profunda. No es realmente para ellos un encuentro con Dios. Los hinduistas, al igual que los primeros, practican la meditación y logran entrar en contacto con el "dios sin forma", algo así como un todo trascendente sutilmente panteísta o el "dios con forma", muchos dioses con diferentes funciones, aunque al final, parecieran coincidir en un dios misterioso que los sostiene a todos. Son diferentes caminos espirituales con muchas variantes. Pero le digo que son religiones incompletas, ya que les falta lo más grande, el encuentro con el Dios misericordioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Monseñor

 

Edición Impresa

Martes 21 de julio de 2026