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Las profesiones como campo de acción

Por: Redacción 15/08/2016

Empecemos por definir ¿qué son las profesiones? Las profesiones son ocupaciones que requieren de conocimiento especializado, formación… y profundizando el sustento teórico de la práctica. El concepto de "profesión" se opone al de "afición", y el de "profesional" se opone al de "aficionado". Valdría la pena ensayar la posibilidad de construir una nueva teoría de las profesiones en Panamá. Cada generación de profesionales, sin importar lo mucho que haya recogido de la tradición, debe darse a la tarea de reconstruir su profesión para adaptarla e integrarla constructivamente a las nuevas realidades. Para nosotros, esta tarea se relaciona con la interpretación de las profesiones como proyectos o programas de acción valorativa-acción filosófica.

En Panamá, las profesiones han sufrido serias alteraciones. Han cambiado de una comunidad de llamados, de instituciones de vocación al servicio de la comunidad, a unas asociaciones burocratizadas, de competencia y de litigios antagónicos. Esta alteración corre paralela con los cambios que experimentan las escuelas y los programas profesionales. Con el énfasis en las especialidades y la visión técnica y positivista de las profesiones emerge una desatención de las implicaciones culturales, morales y éticas para las mismas. Un comentario optimista es que el predicamento ético y valorativo de las profesiones no ha desaparecido: más bien, ha sido reducido a la periferia de estas. Debemos preguntarnos: ¿hasta qué punto el ser humano sabio-culto, inclinado al aprendizaje continuo, ha sido suplantado por el profesional contemporáneo?

No queremos negar los logros alcanzados en Panamá y en otros países por la transformación de la educación superior (en alguna medida somos producto de esa transformación), pero es necesario advertir sobre la posibilidad de que el profesionalismo burdamente especializado pueda constituir una de las causas del empobrecimiento de la esfera pública. De esta manera, se sacrifican niveles considerables de valores ciudadanos y virtud cívica en general por la membresía de una comunidad de "competentes".

Dentro del campo, dominio o esfera de peritaje, las actuaciones y el trabajo son juzgados no por todos aquellos interesados en retar o debatir el mismo, sino por los pares cercanos. Entonces, los profesionales contemporáneos hablan, escriben y publican con el vocabulario y la terminología que es solo compartida por sus colegas. Otra vez hay que preguntar, ¿hasta qué punto las profesiones se han olvidado del hombre y la mujer común y humilde?... Los profesionales competentes no tienen que dejar de ser ciudadanos edificadores de la sociedad. La especialización no excluye la integración. Después de todo, el sentido de llamado y vocación antiguamente era inherente al concepto de las profesiones. Es decir, todas las profesiones deberían ser parte de un proceso de responsabilidad pública y de una filosofía social.

La nueva "teoría de las profesiones" apuntaría a unas profesiones más filosóficas comprometidas con lo sustantivo de su tradición. Esto significa algo más que un simple trabajo interdisciplinario o cooperación entre especialistas de distintas disciplinas. Es así como se articulan tradiciones, ideales, aspiraciones y valores de la sociedad con realidades presentes y concretas. Esto significa abordar las profesiones como campos de acción valorativa.

Los valores son los de solidaridad, dignidad, convivencia, respeto y compromiso humano. En suma, hay que construir espacios de reflexión, participación y transformación para los profesionales. Las universidades panameñas, especialmente la Universidad de Panamá, deberán procurar lograr un salto cualitativo en esa dirección.

*Pedagogo, escritor, diplomático

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