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Las protestas y la anarquía


Británico Quesada (britanico.quesada@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Las protestas están garantizadas en la Constitución Nacional para que los ciudadanos se manifiesten ante determinadas situaciones o exigencias.

Pero el desorden de los empleados de la Caja de Seguro Social (CSS) no tiene calificativo ante los hechos.

Se lanzaron piedras en medio de los asegurados y visitantes, se irrespetó a la autoridad y se sembró la anarquía.

La más grave fue intentar quitarle el arma a un capitán de la Policía Nacional.

Para rematar, cerraron la avenida Simón Bolívar, como si no faltaran los tranques en la capital para “sembrar” otro más.

Todos aspiran a un mejor salario y condición laboral, eso es entendible, pero solicitar negociación con escopeta no es la mejor opción que tiene la dirigencia.

Sin necesidad alguna se llegó a la violencia; los empleados de la CSS por querer imponerse y la policía porque cumplió con su deber de garantizar el derecho de los terceros.

Quizás lo que no sepan los líderes de los empleados de la CSS es que existe ya jurisprudencia de condenas de unos jóvenes universitarios por cerrar esa misma vía que ellos trancaron anteayer.

La sentencia fue dictada por un juzgado penal municipal en el 2002.

Una cosa es protestar y otra es afectar a terceros con el cuento de que las autoridades no escuchan.

El remedio fue peor que la enfermedad, y el poco apoyo que tenían fue mermado por las acciones de los manifestantes. Gracias a Dios, ayer cambiaron su actitud.

La anarquía no es buena, en la España republicana terminó en guerra civil y en la post Rusia zarista, culminó con la instalación de los bolcheviques. Lo demás es historia.

Siempre debe haber orden y respeto a las normas en la nación, ya que se sustituyó la ley del revólver que imperó hace varios siglos. Esta solo hará felices a los dueños de funerarias y floristerías, si quieren que reine la anarquía.