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Las reformas electorales


Marisín Villalaz de Arias (opinion@epasa.com) / Doctor.

La oposición se oponía a las reformas electorales y fueron sacadas de la discusión en la Asamblea. Sin embargo, un diputado del Gobierno busca introducir cuatro modificaciones, algunas convenientes por razones obvias. No hay nada más antidemocrático que el voto en plancha que fue impuesto por la dictadura militar antes de la liberación. No es viable, desde ningún punto de vista, que un candidato popular hale con sus votos a algunos que no gozan de ninguna simpatía y que, gracias a esa regla, salgan electos mientras otros que arrastran más votos se quedan en la gatera. Ojalá pueda eliminarse esa incongruencia.

Estoy de acuerdo con los candidatos independientes, siempre y cuando no se les impongan tantas trabas que les sea imposible hasta su postulación. Tampoco vamos a exagerar porque para eso es mejor que no se les permita correr. Considero que deben dárseles ciertas prerrogativas para que se vea la democracia en vivo.

Soy partidaria de acortar el tiempo de campaña porque el desgaste económico, físico y político para los candidatos es enorme con un tiempo demasiado prolongado. Quien haya leído el libro de Vargas Llosa “Como el Pez en el Agua”, recordará cómo relata sus dos años de campaña que lo acabaron, lo desgastaron hasta perder las elecciones en Perú.

Cuando se elige a un presidente es para que gobierne y, si mientras él trata de hacerlo, se está activando la campaña política próxima, chocan y ninguna de las dos se hace bien. Permitamos que el gobierno gobierne, y los políticos que aspiran a una elección estén apartados de lo mismo. Recuerdo cuando fui candidata a legisladora en 1989, solo contamos con tres meses de campaña política, tiempo que me parece muy corto también, pero que tampoco debe extenderse tanto hasta perjudicar el devenir diario del país. No considero conveniente que, a dos años de las elecciones, estemos en campaña electoral de ambas partes con montones de posibles candidatos presidenciales. Dicho sea de paso, entre más temprano sale un candidato, más rápido se quema. Creo que debemos dejar el jueguito político para que pueda el presidente llevar a cabo su programa de gobierno porque unos gobiernan y otros politiquean.

Reducir el número de adherentes de nuevos partidos a muy poco tampoco es conveniente porque, aunque creo en los partidos pequeños, tampoco es saludable una proliferación de partiditos, sino con suficientes adherentes como para que sean serios. Ojalá que las modificaciones por hacer sean convenientes y se lleven a cabo y no exista desconfianza entre los panameños para creer que impondrán otras inconvenientes.

Doctor.