Las reservas de la biosfera
Ecuador, tomando en cuenta la declaración de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco), definiendo reserva de la biosfera, el parque nacional Yasuni, en la zona del Amazonia ecuatoriana, realizó una propuesta consecuente, preservando un área protegida superior al millón de hectáreas.
El presidente Correa, ante la imposibilidad de ejecutar su propuesta, declaró: “el mundo nos ha fallado, la iniciativa se adelantó a los tiempos. No pudo o no quiso ser comprendida por los responsables del cambio climático”.
Ecuador se comprometía a mantener inexplotadas las reservas de petróleo en el Parque, uno de los lugares con mayor biodiversidad en el planeta, a cambio de que la comunidad internacional aportara poco más de 3,600 millones de dólares.
El mandatario afirmó cómo su país está a la vanguardia en el mundo en cuanto al reconocimiento de los derechos de la naturaleza ratificados en su constitución, al proclamar “la naturaleza o Pachamama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete íntegramente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos”.
“Para nosotros, el ser humano no es lo único importante, pero sigue siendo lo más importante de la Pachamama, y el imperativo moral es sacar a ese ser humano de la pobreza, para lo cual necesitamos un uso responsable y total de nuestros recursos naturales”.
Ecuador se debate en una verdadera y novel democracia representativa para realizar un cambio social anhelado por el pueblo. El cono sur latinoamericano continúa dando muestras de su consciencia continental. Sus riquezas todavía son incalculables, y para su desarrollo requieren, como lo reclama Ecuador, de una real colaboración.
En un avance lento, pero bien replanteado, sobre sus respectivas soberanías, la voluntad popular trabaja incesante en su propio destino. Con esa base política estamos presenciando los acontecimientos en el resto de América Latina. Sin duda, este ejemplo no será único, vendrán otros, y estas dirigencias políticas se consolidarán, y la nueva urdimbre no dará pasos atrás.
Nuestra América se aleja de los conflictos internacionales, y crea nuevas estructuras propias, proyecta una nueva imagen. Panamá no ingresa solamente con la administración y ampliación de su Canal, como un aporte más, también con otras iniciativas cónsonas con estas realidades, y su internacionalismo marcado con la vía acuática.