Las señalizaciones viales, minimizan los tranques y evitan los accidentes
“Las molestias pasan, pero las obras quedan”. Esta frase en los últimos años se ha puesto de moda y se acuñó a los funcionarios encargados de obras públicas, como una arma de defensa para justificar las incomodidades que sufren las personas, durante el tiempo que dure una determinada obra.
En ocasiones la frase calma los ánimos de los ciudadanos afectados, pero en otras, causa frustración, porque se convierte en la mano que intenta tapar el sol de problemas e inconvenientes que pueden ser subsanados por las autoridades o empresas encargadas de los trabajos.
Por ejemplo, tramos de la carretera que conducen al Puente de las Américas que estaban totalmente destruido; por fin fueron reparados. Se les tiró una capa de asfalto para subsanar los cráteres que hacían imposible una circulación fluida en esta carretera. Pero, un pequeño e importante detalle se les olvidó a los encargados de esta reparación: no señalizaron la vía y para colmo de males, los reflectores que están en los muros están completamente sucios, dificultando la visibilidad del conductor que en horas de la noche circula por esta transitada carretera.
Un inconveniente similar se registra en San Felipe, un sitio turístico y donde se ubica el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Seguridad y de Gobierno. Aplaudimos este remosamiento, sin embargo, los trabajos no están del todo señalizados y menos para los que están al volante. Este hermoso lugar se ha vuelto un caos, el cual podría ser más llevadero si se les indica a los turistas y usuarios de las entidades públicas que se ubican en el lugar, por donde deben transitar y por donde no deberían circular. Aunque estas reparaciones han sido anunciadas por los medios de comunicación, el turista que llegó ayer y alquiló su carro para visitar el Casco Viejo de la capital, las desconoce.
Las señalizaciones son importantes y más cuando las obras viales en este país, están en cada esquina.
