Las vulnerabilidades del modelo de crecimiento
El desempeño de una economía no debe valorarse solo por su crecimiento actual, también se debe tener en cuenta su capacidad de mantenerse en una trayectoria dinámica, la cual asegure la satisfacción de las necesidades de la población. Es en esta dimensión que la economía panameña muestra algunas importantes vulnerabilidades, producto de un modelo de acumulación excluyente y carente de sostenibilidad a largo plazo.
La primera de estas vulnerabilidades guarda relación con la alta dependencia que tiene el país del ahorro (capital) externo para su funcionamiento. Es así que, de acuerdo con datos del FMI, salvo en 2009, la economía panameña, para lograr altas tasas de crecimiento, debió generar nuevos pasivos con el exterior equivalentes a más del 10.0% del PIB. Este indicador, se puede agregar, alcanzó el 13.0% del PIB en 2011. Es evidente que esto hace altamente dependiente a nuestra economía con respecto a cualquier variación en la disponibilidad del financiamiento externo.
Esta vulnerabilidad está muy vinculada con el creciente endeudamiento público, el cual, de acuerdo con información oficial, alcanzó en noviembre de 2012 un total de $14,523.7 millones, cifra que supera en 34.4%, es decir en $3,721.6 millones, al nivel observado para este indicador en noviembre de 2009. El significado de esta vulnerabilidad se evidencia si se tiene en cuenta que uno de los ejes de la expansión económica está constituido por el sector de la construcción, el que opera en condiciones tales que para 2011, el 42.0% del gasto en inversión constructiva provenía del sector público. Todo esto lleva a una importante pregunta: ¿qué impacto tendrá sobre el desempeño de la economía nacional la culminación de las obras de ampliación del Canal y de los megaproyectos públicos?
Las dos vulnerabilidades anteriores no dejan de relacionarse con la progresiva fragilidad institucional y la percepción de corrupción generalizada en que se encuentra envuelto el país. Se trata de fenómenos que, en la medida en que generen suficiente incertidumbre, terminarán por afectar el volumen de financiamiento externo y, sobre todo, de financiamiento para el sector público.
Desde el punto de vista social, la creciente inequidad, así como la práctica de una forma de acumulación por despojo, constituyen otra importante vulnerabilidad del actual modelo. Esta se refleja no solo en la cada vez más generalizada protesta social, sino en los efectos económicos que la misma tiene. Es así que la reducción de la participación de las remuneraciones de los asalariados en el PIB, que pasó de 37.8% en 2000 a tan solo 29.8% en 2011, constituye un factor que limita el mercado interno y la demanda de consumo. Se trata de un factor de vulnerabilidad que, por ahora, ha sido enmascarada por el creciente, y en algún momento insostenible, endeudamiento de la población. A esto se debe agregar la vulnerabilidad de un esquema de crecimiento que, de manera creciente, viola las condiciones de sostenibilidad ambiental, al establecer como uno de sus ejes la minería metálica a cielo abierto.
Economista.