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Le queda poco tiempo de vida

Por: Redacción 08/08/2015

Monseñor Emiliani, le escribo esta breve carta para decirle que los exámenes médicos últimos ya determinaron que el cáncer que tengo se ha regado por todo el cuerpo y que no hay nada que hacer. Yo he puesto en las manos de Dios mi vida, pero me siento triste, ya que no he podido hacer todo aquello a lo que Dios me había destinado. Tengo 24 años de casado y dos hijas, que ya están en la universidad.

QUISIERA PEDIR PERDÓN A TODOS. QUISIERA EMPEZAR DE NUEVO Y HACERLO TODO MEJOR. QUISIERA QUE DIOS ME PERDONARA. PERO NO SÉ SI LO HARÁ.

Estoy sintiendo cada vez más arrepentimiento por cosas que he hecho. Una vez motivé un aborto en una muchacha que trabajaba en la casa y que yo embaracé. Después la eché acusándola de que nos había robado, cosa que era cierta, pero ahora este recuerdo no me deja en paz. Tengo también el dolor de haber arruinado a un socio mío, al que demandé y gané en el juicio porque me había hecho trampas. Prácticamente lo dejé en la calle. No sé qué ha sido de él, pero quisiera llamarlo y pedirle perdón. Estoy sacudido por ataques de culpa por no haber sido buen ejemplo para mis hijas, que supieron de mi aventura con esa empleada doméstica y de una relación con otra mujer. Ahora solo estoy viendo mis sombras negras y no veo nada agradable en mí. Usted me dirá: "pero tiene usted cosas buenas, sea más positivo". Pues sí, he sido generoso con la gente. Cuando he podido, he ayudado. En mi profesión empecé de abajo y tengo una fábrica que mantiene sesenta empleados y a sus familias las he apoyado con materiales para que construyeran algunos sus casitas. También les he dado los útiles escolares a los niños pequeños de mis empleados. Apoyo a mi esposa que está entregada a servir a gente pobre. Ella ha sido para mí un alivio, un apoyo, una bendición. No sé cómo le he pagado así. Me queda poco tiempo de vida. Quisiera pedir perdón a todos. Quisiera empezar de nuevo y hacerlo todo mejor. Quisiera que Dios me perdonara. Pero no sé si lo hará. Maté a una criatura que era hija mía. El aborto es un crimen espantoso. A la pobre mamá la despedí y no sé qué ha sido de esa muchacha. ¡Ay, Dios mío, ten misericordia de mí! Todo esto me da vueltas en la cabeza día y noche y se junta con los dolores físicos que cada vez son más grandes. Estoy muy atormentado.

Mi hermano, Dios lo ama. Él es eternamente misericordioso. El tormento de la culpa lo está atormentado mucho. Si usted se arrepiente de sus pecados y se reconcilia con Dios, todo quedará borrado. Busque a un sacerdote pronto. Ahora bien, si fuera prudente, sería bueno encontrar a aquella muchacha a la que usted indujo a un aborto, igual que a su socio y a otra gente que usted ha ofendido y pedirles perdón. Esto le dará más paz. Con su esposa e hijas, una buena conversación, sincera e íntima le va a dar mucha tranquilidad a usted.

Mantenga con el Señor un diálogo profundo y sereno. Confíe en la misericordia divina. Él es un Padre amoroso, tierno, compasivo, que lo ama a usted. Repase las cosas buenas que ha hecho en su vida. Ha sido usted bueno con sus empleados al darles todas esas ayudas. Usted ha sido una persona honesta y a base de trabajo ha logrado lo que tiene. Muchas familias dependen de su empresa y eso también es cooperar en la construcción del Reino de Dios. Esto tiene que darle satisfacción y por eso es bueno ver todo aquello de positivo que se ha podido lograr gracias a su esfuerzo.

Trate de dejar bien amarrado su negocio para que siga adelante y su familia tiene que involucrarse más. Sería triste que se viniera abajo lo que le ha costado tanto a usted construir, sabiendo además que sesenta familias dependen de que la fábrica continúe. Debe darle gracias a Dios por los años que le ha dado de vida y contar todo lo bueno que ha recibido del Señor. Que este tiempo que le queda de vida lo aproveche al máximo. Siga pidiendo al Señor que se cumpla su voluntad. Si Él se lo quiere llevar para tenerlo cerca de su corazón misericordioso, pues gloria a Dios. El fin nuestro es en definitiva encontrarnos plenamente con Él. Y si por pura gracia y poder de Dios lo cura para seguir sirviendo a la humanidad, pues también alabanzas a Dios. Póngase en las manos benditas de Él, que lo ama a usted y quiere lo mejor para su persona, sabiendo que con Él usted será invencible.

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Viernes 31 de julio de 2026

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