Lección por aprender
M ás allá del debate estéril por la concurrencia o no a los carnavales en la ciudad, celebrados este año en la Cinta Costera y en el corregimiento de Juan Díaz, la fiesta dejó en evidencia que se requiere una buena estructura organizativa para que sean un éxito.
El Carnaval no es cosa de un mes. Sólo se debe ver el empuje y organización que le prestan las tunas en el interior del país para poder lucir sus mejores galas los cinco días de celebración, sin el apoyo económico del Gobierno.
Una de las medidas sanas anunciadas por el administrador de la Autoridad de Turismo de Panamá ha sido la conformación, desde ya, de una junta que lleve adelante los preparativos y se puedan convocar todos los actos públicos para mayor transparencia.
Este primer paso debe concretarse y ser una lección aprendida, para que no quede en el aire y sea vista como una reacción a las críticas por las constantes contrataciones directas otorgadas horas antes de la fiesta del Rey Momo.
El alcalde de la capital también tiene intenciones de organizar esta fiesta el próximo año. Tres Carnavales con tres juntas diferentes son sinónimo de fracaso.
Dejen la rivalidad para las reinas y conformen un grupo donde todos, sin distingo de banderías políticas, puedan aportar. Eso garantizará el éxito.
