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Lección siempre presente

Por: Redacción 05/02/2015

Sacerdote de la Iglesia católica

Del año 2014, que el Señor nos permitió, nos queda la conmemoración del cincuentenario de la Gesta Patriota del 9 de Enero, el centenario de la apertura al mundo del Canal interoceánico y lustre estadística don Juan Arosemena, entre otras fechas jubilares.

No obstante, también podemos edificar el alma de la nación reflexionando acerca del fraude electoral de 1984, cuyas secuelas todavía constatamos en partes de la clase política del país.

FUE SORPRENDENTE PARA SU SERVIDOR OÍR CÓMO ALGUNOS COMUNICADORES SOCIALES..., EN UNA ÉPOCA DE TANTAS ARBITRARIEDADES, CONFORME SE APROXIMABAN LOS COMICIOS, IBAN INCLINANDO SUS COMENTARIOS A FAVOR DEL BRAZO POLÍTICO DE LA DICTADURA MILITAR.

Luego de dieciséis años sin acudir a un evento similar, el pueblo es llamado a participar en unas elecciones generales.

La dictadura militar tenía que dar a la comunidad internacional algún viso de libertad ciudadana, pero lucía evidente que no estaban dispuestos a dejar el poder de los señores que lo controlaban.

Apropiándose de los colores de la bandera panameña, jactándose de la fecha golpista e instrumentalizando el término “democrático”, los militares habían creado un partido político justo a su medida, a finales del decenio 1970, cuando las fuerzas opositoras al régimen habían sido silenciadas. Este grupo pasó a liderar en 1983 la denominada Unade (Unión Nacional Democrática).

El otro frente lo conformaron los partidos de la ADO (Alianza Democrática de la Oposición).

Reconozco, con el transcurrir de los lustros, cómo se ha jalonado esa palabra (democracia) de uno a otro bando, con intereses muy particulares…

Acostumbrado por mis mayores a escuchar noticias, fue sorprendente para su servidor oír cómo algunos comunicadores sociales que considerábamos baluarte de un ordenamiento del quehacer nacional, en una época de tantas arbitrariedades, conforme se aproximaban los comicios, iban inclinando sus comentarios a favor del brazo político de la dictadura militar. Pocos fueron de los que guardaron verticalidad a la hora de defender la verdad.

Llegado el día esperado, domingo 6 de mayo, todavía vigilábamos para que se respetara la voluntad de los votantes, sin hacernos muchas ilusiones, menos después de comprobar todos los recursos que el oficialismo invirtió para “convencer” al electorado. Algo parecido registro hoy en los que, democráticamente, ostentan la administración estatal.

Hace treinta años se nos decía que deberían pasar por lo menos 2 días para obtener resultados contundentes. Como no tenía yo la experiencia de esos pormenores, no me angustié; cada mañana sintonizábamos las estaciones radiales para actualizarnos de las noticias y saber, de una vez por todas cómo habían finalizado las flamantes elecciones de 1984.

HOY VEMOS CÓMO UNA INSTITUCIÓN QUE TANTO COSTÓ DEPURAR, COMO EL TRIBUNAL ELECTORAL, VUELVE A SER BLANCO DE MANEJOS POCOS DIGNOS QUE PONEN EN DUDA SU VOZ PARA DENUNCIAR ESAS IRREGULARIDADES.

Diez días fueron necesarios para orquestar el cometido.

La clásica cifra de 1,773 votos de diferencia con los que la Unade derrotó a la ADO continúan siendo una burla.

Si los comicios de aquel año hubiesen sido respetados, se hubiese evitado todo el posterior derramamiento en torno al evento del 7 de mayo de 1989.

Hoy vemos cómo una institución que tanto costó depurar, como el Tribunal Electoral, vuelve a ser blanco de manejos pocos dignos que ponen en duda su voz para denunciar esas irregularidades.

Mientras los partidos políticos designen a los magistrados de esta institución electoral, jamás podremos aguardar la transparencia que esta necesita para aparecer creíble ante la nación.

Nos corresponde a los ciudadanos que amamos este país continuar velando los cimientos democráticos de esta patria que Dios nos concede; porque los errores tienden a repetirse si no hay enmienda; solo suelen cambiar sus protagonistas.

¡Que viva la República de Panamá!

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Miércoles 5 de agosto de 2026