Lecciones del huracán Irma
Sería digno relatar el enfrentamiento cubano al huracán que azotó casi toda la costa norte de Cuba, que sobre todo dio muestras de la estrecha relación política y social que predomina entre las instituciones y el pueblo. Lo primero por destacar es la oportuna y constante información que se mantuvo todo el tiempo por los medios, televisión, radio y prensa escrita, alertando a la población de la virtual amenaza de huracán, intensidad y recorrido, como las medidas de prevención oportunamente dictadas por la Defensa Civil.
Constantemente se hacía énfasis en la disciplina, indispensable para superar en lo posible los enormes peligros y amenazas físicas sobre la población y los medios materiales, observada con absoluta espontaneidad y solidaridad humana, dando muestras de la confianza en las autoridades.
Prevaleció la protección sobre la población y sus medios, así como del Estado, al servicio del pueblo. Estas connotaciones estuvieron presentes hasta el final, cuando se encuentran en reparación y recuperación indispensable, hasta el último rincón. Todas las personas, familias y turistas fueron evacuadas y asistidas en lugares y edificaciones seguras con la mayor y apropiada atención médica y alimentaria, o de cualquier tipo necesaria, gratuita.
Los daños y afectaciones son enormes, todavía por calcular; con el alejamiento del huracán Irma se trabaja ininterrumpidamente en la limpieza y ordenamiento en calles, áreas afectadas y edificaciones privadas y públicas; restablecimiento de los servicios de agua potable y electricidad.
Se observa un verdadero orden y disposición de apoyo y solidaridad espontánea y efectiva de vecinos, damnificados; en todas las instituciones cívicas, populares, políticas, oficiales y específicas para las tareas, incluyendo para todo tipo de transporte y equipos.
Las directrices y ayudas para todas las problemáticas, oportuna y escalonadamente han llegado a todos, sin distinción, mediante las orientaciones del Gobierno o Estado, o del propio presidente, general Raúl Castro; los Consejos de la Defensa Civil; las fuerzas armadas; ministros y demás funcionarios. En la actual etapa de recuperación para llegar a la normalidad, la participación es masiva, con el máximo de conciencia y entusiasmo de un pueblo, son evidentes.
En definitiva la disposición y actitud observada del Estado y población, frente al desastre natural es incomparable, ganada durante más de medio siglo, de sacrificios, trabajo y educación está haciendo posible este triunfo, uno más, en la teoría política y social de la Revolución cubana.
Escritor, arquitecto.