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¿Lechuza o xenofobia histórica?


La lechuza que pateara el jugador panameño Luis "Lucho" Moreno el domingo 27 de febrero en medio de un juego entre el Atlético Junior y su equipo el Deportivo Pereira, ha hecho renacer en los hermanos colombianos –más que una expresión de su amor por los animales- su lamentable e histórica xenofobia contra los panameños.

Para nuestro imbatible defensa central de la roja, -de quien creo que hasta ese aciago momento no tenía ni la menor idea sobre los derechos de la lechuza- no hay una sola palabra de aliento.

Para nadie es un secreto –al menos en nuestro país- que aquí no tenemos una extendida cultura de respeto de los “derechos de los animales”, como sí se tiene en otras latitudes del mundo, por ejemplo, en la patria de Gabo.

Tal es así que recientemente fue publicado por diversos medios de comunicación social el hecho de que los guardabosques de Darién habían capturado a dos representantes de corregimiento del distrito capital con un cargamento de iguanas verdes, acto que constituye un delito ecológico por tratarse de especies declaradas en vías de extinción.

Sin embargo, a pesar de la gravedad de la acción delictiva y de la calidad de los imputados, para el sector mediático y para la mayoría de las personas esa noticia ya no es noticia, y ni una palabra, menos una glosa circuló por “la red”, sobre este reprochable evento.

En mi opinión en el lamentable suceso de la lechuza se entremezclan dos conductas, por un lado, la grave incultura nacional por el respeto que se le debe al resto de la creación y, por el otro, la ya conocida xenofobia colombiana en contra de los istmeños.

Los colombianos creen a pies juntillas, porque así se lo han hecho creer sus historiadores e ilustres personajes como Gabriel García Márquez y el ex presidente Álvaro Uribe, que “Panamá es una provincia-hija producto de la amputación forzosa de Colombia y que el canal es de los Estados Unidos”. (Ver La Prensa, Perspectiva, 27/07/2003.)

Ninguna otra explicación le encuentro a la masiva manifestación anti panameña de los paisas (en contra de nuestro “Lucho” Moreno) y el silencio inmenso de los coterráneos del insigne defensa central de la selección nacional de fútbol. ¡Así de sencilla es la cosa!