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Legado de Mandela

Por: Redacción 09/12/2013

REDACCION / PANAMA AMERICA

Después de largos meses de tratamiento médico, que fue, en realidad, una dilatada agonía, Nelson Mandela será enterrado en su pueblo natal, con la solemnidad de los funerales de Estado, a los que asistirán numerosos estadistas de todo el mundo y, sobre todo, del pueblo sudafricano al que liberó de los horrores de la discriminación. Los detalles médicos de sus dolencias pertenecen a los archivos de los centros hospitalarios. Pero la historia registrará la trascendencia de su legado como incansable defensor de los derechos humanos universales.

Durante mucho tiempo no pareció posible que el abogado sudafricano pudiera lograr la desaparición del apartheid, dado que este oprobioso sistema de segregación racial formó parte de la estructura del Estado creada por los sudafricanos blancos para sostener su hegemonía económica, racial y cultural. Los descendientes de los Boers no solo se impusieron a sangre y fuego a los nativos, sino que elaboraron un sistema de dominación que redujo a los zulúes a una virtual esclavitud.

Los primitivos dueños de la tierra vivían en zonas apartadas de las otras residencias; recibían salarios miserables en las minas de diamantes; no estudiaban en centros de enseñanza de primer nivel; carecían de derechos políticos y jurídicos. La dimensión del heroísmo civil de Mandela se mide porque obtuvo la anulación del sistema de dominación sin el estallido de un petardo de dinamita, sin atentados terroristas dirigidos contra los opresores.

La resistencia pacífica fue el arma que utilizó para convencer a todos que los africanos negros y blancos debían tener igualdad de derechos y que la segregación corroía profundamente la estabilidad de un régimen condenado a perecer. En medio de las convulsiones que agitan el mundo por diferencias étnicas y religiosas, resulta sofístico elogiar al héroe sudafricano de los derechos civiles, pero ocultando los problemas que subsisten en cada homeland.

Hay norteamericanos que repudian la existencia legal de los indocumentados hispanoamericanos; franceses que no toleran las comunidades de islamistas de los suburbios y persiguen a los gitanos; rusos racistas que desprecian y recurren a la violencia contra chechenos y homosexuales de cualquier origen étnico; islamistas egipcios que atacan los templos católicos; iraquíes suníes y sunnitas que se destruyen con coches bombas por intolerancia irracional contra sus credos; turcos en combate contra kurdos; judíos que discriminan a los palestinos, construyendo asentamientos en territorio ajeno, sometiendo a controles policiales a los trabajadores de la franja de Gaza.

Mandela estuvo encarcelado a lo largo de 27 años. En realidad, los que estaban en la cárcel de sus extraviadas pasiones fueron los creadores y ejecutores del apartheid. El mundo debe comprender el sentido profundo de su mensaje. Su meta fue que los racistas, intolerantes, totalitarios ideológicos, usufructuarios de una dominación efímera de todo el universo cambiaran su mentalidad. El cambio empieza con el reconocimiento del otro, con la convicción realista de que deben respetarse los derechos de las personas y comunidades que tienen otro color de piel, otra ideología, otro credo religioso.

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Miércoles 12 de agosto de 2026