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¿Lenguaje abreviado...?

Por: Redacción 23/04/2015

Catedrático de la Universidad de Panamá.

Dedico unos pocos minutos que considero suficientes para resaltar el sentido dubitativo que trae implícito el título de mi escrito ponencial, apto además para estos tiempos. Me refiero a este tema porque varios hechos justifican que nos preguntemos, si se puede escribir literatura, entendida en el sentido que le da la Enciclopedia Hispánica, en su tomo N.° 9, página 159, que dice: “El término literatura, del latín ‘littera’ (letra) es una traducción del griego ‘Grammatikè, que en un principio significó: el arte de leer y escribir”. Un hecho, pues, relacionado con esta definición es que hay muchísimas personas de todas las edades, de todas las inclinaciones políticas, de todas las profesiones, dedicadas a todas las artes, letradas e iletradas que usan el lenguaje abreviado (LA), comprendido como“… la forma de escribir las palabras de una manera abreviada para que resulte más corto y más rápido”. Es el lenguaje que se lee y escribe en todas partes y alrededor del mundo veloz en el que vivimos. También es un hecho que el avance científico y tecnológico ha sido el vehículo impulsor de este fenómeno lingüístico, fonológico, que lo practican: las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 12 meses del año. Todo ello, particularmente realizado a través de una computadora fijada a un escritorio, o portátil, o con una computadora sofisticadísima y muy pequeña e individual que se ha decidido denominarle: teléfono celular. Me preguntará, si se escriben o se leen los famosos chats, claro, porque una cosa es consustancial con la otra. El hecho está allí en frente de nuestros ojos en este instante; o está en nuestras manos, en los bolsillos de nuestro pantalón, o en nuestras coquetas y profundas carteras; encendido, o apagado o en… silencio. Entonces… ¿se cumple la definición de literatura? Al respecto, la Biblioteca Hispánica, ya citada, explica que: “la voz “Grammatika” restringió su significado, mientras que “literatura” siguió aludiendo a toda actividad relacionada con la escritura, así como, en general, a la condición del letrado”. Bueno, pero quien escribe un “chat” ¿no es un letrado? ¿Será que un letrado es incapaz de usar el vehículo del lenguaje abreviado al que nos referimos? ¿Se sentirán ofendidos los ensayistas Dr. Porfirio Sánchez y la doctora Damaris Serrano (laureados del Miró) si lo hacen?, dado que la condición del letrado comprende la producción de obras literarias propiamente dichas… escritos de filosofía e historia, por ejemplo. Cabe entonces otra interrogante: ¿en alguna fecha un letrado escribiría un artículo usando el lenguaje abreviado? O ¿un letrado como Eduardo Galeano incorporaría a sus creaciones literarias siquiera un párrafo en calidad de “chat”? ¿Cree usted, lector o lectora, que sí lo haría? ¿Le restaría el uso de este lenguaje la condición de letrado que ostentará siempre orgulloso, más allá de su deceso? La Enciclopedia Hispánica sigue diciendo que: “…lo escrito era lo que perduraba, por lo que solo a lo que merecía perdurar se le concedía el honor de la letra”. He aquí otro hecho que considerar en lo relativo a nuestra interrogante titular: el lenguaje abreviado ha perdurado desde que surgió y aun más, se ha expandido en cada rincón del universo. El LA trasciende en compañía casi obligada de la lengua originaria de la cual se sirve, sea cual sea. Ahora, me permito poner de relieve un acontecimiento que nos hace recordar el título de este escrito ponencial, que nos impulsa a asumir su enfoque dubitativo. Y es que, a la inversa de lo que afirma la connotada enciclopedia: “…antes el acceso minoritario a la escritura, a lo que a veces contribuía la diferencia entre la lengua literaria y la vulgar, hizo que la literatura escrita constituyese un privilegio y un rasgo distintivo de la clase social dominante”, mientras que ahora la mayoría de las personas tienen acceso a la escritura y me atrevo a escribir on my way, pues ¿será que hay una nueva casta de la lengua que es superior o igualada a la lengua literaria y a la vulgar, que se abre paso y hace camino entre las dos? ¿Sucederá con el lenguaje abreviado lo que sucedió con el “gran desarrollo de la literatura en lenguas vernáculas, a las que se comenzó a considerar tan dignas para la expresión escrita como el latín durante el Humanismo renacentista? ¿Se ha hecho digno el LA de acercarse al arte literario? No olvidemos, a este respecto, que su materia prima es el lenguaje, a diferencia de las otras artes que tienen como prima materia los colores y las formas. Entonces, lector(a), ¿te gustaría chatearme un sesudo juicio en torno a este escabroso asunto idiomático? Coincidentemente o no, los elementos que singularizan el hecho literario son el código y el mensaje y ¿acaso no singularizan a LA los mismos elementos? Solo que el código literario se caracteriza por su capacidad de retener el código normal, que no está motivado por el cambio de la lengua, así que cabe preguntarse si una vez avance el cambio en los códigos de la lengua madre hacia los del lenguaje abreviado ¿podrá el lector leer ese código literario tan particular? Se superó hace años el concepto emitido que decía que: “La esencia de la Literatura reside en el contenido”, entonces, amigo lector, ¿te animas a celebrar de esta manera nuestro Día del Idioma Español del Siglo XXI?

 

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