Lenguaje inapropiado
Existe una ley natural, la Ley del Karma “Causa y Efecto”, la misma determina que lo que mal comienza, mal termina o viceversa. Este fenómeno es aceptado y reconocido como hecho real y tangible de acuerdo a la diversidad en situaciones y experiencias. Tal concepto parece cobrar vigencia con lo ocurrido en la aprobación de la Ley 30, debido a la forma vertiginosa, apresurada e inconsulta en la elaboración. Presumo que nuestras autoridades asumían que la celebración del Mundial de Balompié, distraería a la población de lo actuado.
De igual forma es irónico los hechos de Bocas del Toro y las protestas en la capital, pues nuestras autoridades en su gran mayoría aupaban y estimulaban a los trabajadores del SUNTRACS y FRENADESO cuando cerraban vías y realizaban toda clase de arbitrariedades durante actos de calle por quejas a la pasada administración gubernamental. Pero hoy tal como ayer llamamos a la reflexión a la dirigencia obrera, para que sus argumentos los realicen en el marco del respeto con un lenguaje conciliador que evite violencia. Las razonables demandas pueden perder el apoyo de quienes por diversos motivos prefieren aislarse ante la posibilidad de circunstancias tan negativas como las ocurridas.
No obstante así como censuramos tales actitudes, lo hacemos con mayor invocación y fuerza a altos miembros del gobierno que con expresiones retrógradas, califican como maleantes y delincuentes, ofendiendo la dignidad de la clase profesional y trabajadora que se pronuncia al ver y sentir afectado sus intereses personales y colectivos. Así como estaríamos en desacuerdo que de un plumazo se eliminen a organizaciones y gremios como APEDE y la Cámara de Comercio que se agrupan para fortalecer y defender sus inversiones y capitales, igual derecho en otras dimensiones tienen otros actores y sectores de nuestra sociedad.
La Ley 30 afecta a los trabajadores en el derecho a huelga y sindicalización; abre mecanismos entre trabajador y patrono que mediante acuerdo de contrato, puede eliminar de manera solapada derechos adquiridos. La forma brutal y represiva de la policía, pone a pelear pueblo contra pueblo, deja entrever también el desprecio por la vida y alimenta la impunidad facilitada según lo aprobado en la citada ley. Son todos los artículos que se deben derogar e iniciar una consulta que logre consensuar y construir lo positivo que se busca. El postergar su entrada en vigencia, lo único que logrará es apagar la mecha provisionalmente, pero mantiene palpitando el detonante que le puede hacer explotar intempestivamente.
Debemos creer en la buena fe del presidente al visitar a los heridos en el hospital, sin embargo ello me recordó a un político de los 60, que mandaba encarcelar a sus adversarios y después como gran salvador ordenaba liberarlos. Hay contradicciones en los mensajes y razón para sospecha de posible plantación de pruebas para someter. Ojalá sea pura imaginación.
*Director Nacional PRD.
