Lenin y La Ilíada
Este lunes 16 de abril será el centenario del regreso en cubierta del ruso revolucionario Vladimir Lenin a su país natal, después de un largo exilio debido a sus violentas teorías. De Homero estar vivo diría que Alemania emuló su epopeya griega utilizando un ferrocarril en vez de un caballo de madera para eventualmente colarse dentro de los muros del Kremlin. Tal treta logra su cometido sacando a los rusos de la Primera Guerra Mundial, la cual ya llevaba tres años y diecisiete millones de muertos.
Como consecuencia, Moscú entra en un oscurantismo hasta 1989, que también descarriló muchos porvenires dorados de demasiadas naciones cuando la URSS.
Mirar hacia atrás, todos somos 20/20, e intentaré resumir de lo que lucía ser una sencilla charada entre primos hermanos por una guerra iniciada vía el capricho de un tío de ellos (Josif de Austria). Universalmente, para las supuestas grandes mentes, el “resto” de nosotros somos marionetas prescindibles en sus recurridas trastadas cuando ellos están en el timón nacional.
Washington, en su discurso de despedida presidencial (1796), advierte sabiamente el evitar alianzas con la eternamente conflictiva y beligerante Europa. Para 1865, medio millón de muertos, después su Norte vence al Sur en una guerra civil. La alta casta de “halcones” en sus filas están ociosos y cruzan el río Mississippi y por 25 años más se la pasan en inequitativas conquistas militares contra naciones vecinas pobladas solo de indígenas.
Era más viable tomarse un lustro construyendo un ferrocarril por Panamá en 1850 para llegar a California, que ser despelucado por un comanche protegiendo sus tierras. Para 1898 y 1917 los halcones nuevamente reemergen y aprovechan inconclusos hundimientos de sus barcos en La Habana y en Atlántico para entrar ahora en guerras extraterritoriales. Alemania se ve ahora amenazada de un alud bélico norteamericano explicándonos, entonces, su envío de Lenin a Rusia, ese fatídico 16 de abril hace 100 años.
De EEUU haberse aferrado al discurso de Washington, los europeos ya hubieran exigido un acuerdo de paz y no hubiéramos tenido el desastroso Tratado de Versalles de 1919 y los mal sabores que eventualmente nos trajo la Segunda Guerra Mundial, veinte años después. Aunado a eso, los conflictos actuales en el Medio Oriente y los anteriores en el sur de Asia no hubieran sido tan plausibles. La repartición rapaz en París entre los victoriosos de los restos imperiales de Alemania en China a favor de Japón y de los otomanos en Arabia, en beneficio de los franceses e Ingleses, pospusieron más conflictos que aun nos explotan en la cara.
En fin, mirar hacia atrás, todos somos 20/20. Del káiser no haber sido arrastrado a la Gran Guerra por su caprichoso tío austro-húngaro con la vil excusa del asesinato de su sobrino en Sarajevo no hubiera sido necesario colar a Lenin dentro de la Rusia imperial y las reformas de Karesky hubieran prosperado. No hubiera habido URSS ni otras tiranías hubieran justificado su existencia para "protegernos" de las otras. Extensos temas y poco espacio.
Ingeniero en sistemas y telecomunicaciones.