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Ley del precio único, seguridad alimentaria y especulación comercial


Entre las promesas de quienes han venido diseñando la política económica panameña se destaca la idea de que la apertura al exterior significaría, entre otras cosas, que el país podría gozar de una situación en la que la inflación interna nunca superaría los niveles internacionales. Se trata de un argumento sostenido en la llamada Ley del Precio Único, de acuerdo a la que, en condiciones de libre cambio, cuando un bien se intercambia en mercados interconectados deberá mostrar, si se expresa en una moneda común, el mismo precio en todos ellos.

Esta supuesta ley económica, que sirvió para justificar la firma del Tratado de Promoción del Comercio con los Estados Unidos de América, no parece, sin embargo, estar vigente en nuestro país. Es así que entre febrero del 2011 y febrero del 2012, el índice de precios para los alimentos a nivel mundial de la FAO se redujo en 9.5%, mientras que, el índice de precios de alimentos al por menor que calcula el INEC para los distritos de Panamá y San Miguelito se elevó para el mismo periodo en 7.6%. Durante dicho lapso temporal este contraste fue especialmente severo para algunos productos. Así, por ejemplo, en el caso de los lácteos, a pesar de que los precios internacionales de este tipo de productos se redujo en 10.8%, en Panamá se observó un crecimiento de 6.7% en el precio de la leche. Por otra parte, pese a una caída del 15.5% en los precios internacionales del aceite, en nuestro país el renglón de mantecas y aceites mostró un incremento de precios equivalentes al 13.3%.

Lo anterior refuta de manera categórica la argumentación de las autoridades panameñas, quienes han venido planteando que el problema de la inflación de los precios de los alimentos en Panamá es producto del movimiento de los precios internacionales. Más aún, el alegato de que se trata de un reflejo inevitable del incremento de los costes del petróleo tampoco logra sostenerse. Esto se evidencia al tener en cuenta que el aumento del precio del petróleo en el más radical de los escenarios solo podría explicar cerca del 44% de la inflación local. ¿Qué explica el restante 56?

La respuesta a esta última pregunta se encuentra al recordar que en Panamá no existe nada parecido a la libre competencia en el ámbito de la comercialización local de alimentos.

Por el contrario, las cadenas de importación, comercio al por mayor y la distribución de alimentos al por menor en los supermercados muestra un elevado nivel de concentración oligopólica. En estas condiciones, no es difícil concluir que estamos frente a la presencia de una notable actividad especulativa, que explica buena parte de la inflación observada.

El fracaso de la actual política en relación a la alimentación no está confinado a sus efectos sobre los precios. También ha significado que, tan solo entre el 2007 y el 2010, la generación de valor agregado en alimentos por personas haya caído en 14.6%. La necesidad de un cambio profundo es obvia y urgente.

Economista.