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Libere su energía positiva


Rómulo Emiliani, cmf. (opinion@ epasa.com ) / PANAMA AMERICA

Usted como individuo que participa del Ser Divino en cuanto existencia y atributos, viviendo esto desde su limitación como criatura, dependiente totalmente de Él, tiene un inmenso caudal de fuerza interior dispuesto a realizar un crecimiento grandioso. Los límites se pierden en el horizonte y su camino a recorrer realizando la bondad, la paz, la creatividad, la generosidad, la valentía, la fe, no termina sino acabando esta vida, aunque sigue después en la eternidad su gozo total en Dios.

Todo el engaño de este mundo negativo, ciego y tenebroso se centra en hacerle ver que usted no vale nada, que no tiene nada que ofrecer, que su existencia está vacía y sin sentido, que no es necesario en el plan de Dios ni en el avance de la humanidad. No crea eso.

Todo lo que existe, desde la arena, pasando por los ríos, las montañas y animales, los astros del universo, todo tiene un sentido y un por qué. Dios no crea nada sin un fin y menos usted. Su persona es única, irrepetible, necesaria, valiosa gracias a la sangre de Cristo derramada en la cruz, una “piedra” que sostiene el inmenso edificio espiritual de la Iglesia y un pilar que fundamenta el movimiento ascendente de la humanidad entera. Así es usted. ¡Todos somos necesarios! Estamos en el pensamiento de Dios desde siempre y para siempre.

Si el ser humano se envilece, toda la creación sufre las consecuencias. El calentamiento del globo terráqueo, la contaminación de mares y ríos, la polución atmosférica que afecta ciudades enteras, la violencia y la pobreza extrema, son consecuencias del deterioro del alma nuestra. Donde hay cristianos que se reúnen habitualmente, y oran con intensidad y piden al Señor por las comunidades donde están inmersos, los niveles de maldad tienden a reducirse.

Nosotros estamos llamados a ser “una nueva creación” desde la gracia y el poder divino. Estamos maleados, contaminados por tanta negatividad y el pecado personal y social nos convierte en elementos negativos para el crecimiento de la humanidad. Pero si nos convertimos al Señor, todo ese potencial dentro de nosotros fluirá para el bien y ayudaremos a crecer a otros. Es cuestión de dejar que la gracia de Dios actúe en nosotros y dejar que toda nuestra energía positiva se desarrolle libremente.

Nada se queda solamente en la persona que recibe su gesto de amor, sino que trasciende y llega al corazón de la humanidad. Es decir, es como un río que se vierte en el mar. Esa agua no queda limitada a un sector del océano, sino que se hizo mar. Si usted ama, ayuda al universo a seguir el camino hacia Dios, y recuerde que con Él, usted es invencible.

Monseñor.