default

Libérese del estrés

Por: Redacción 15/03/2014

El estrés es una reacción del organismo a un estímulo, generalmente externo, que conduce a estar demasiado en vela o estado de lucha, tenso, a la defensiva, buscando cómo superar los problemas. La tensión invade su ser y lo rodea constantemente, dañando su reserva de energía, impulsos y entusiasmo. La persona con estrés se encuentra sometida a un estiramiento del ser, como quien estira una goma hasta que se rompe. El estrés la agota lentamente y la conduce a un estado de zozobra y fatiga que eventualmente produce frustración, duda de sí misma, ansiedad y depresión.

Toda persona que lucha y trabaja para superarse experimenta estrés. La que vive sin ningún tipo de tensión, sin motivaciones, espíritu de lucha ni deseos de superación, se aburre y cae en inercia. Este estrés, que es transitorio y no hace daño realmente, es necesario e incluso bueno.

Por otro lado, el estrés nocivo o dañino puede traer malas consecuencias. Investigaciones médicas han determinado que además de contribuir a la enfermedad depresiva, el estrés excesivo está directamente relacionado con muchas enfermedades, como dolores de cabeza, migraña, perturbaciones digestivas y otras. También puede ser un factor predominante en la generación del cáncer y enfermedades cardiovasculares.

Muchas veces es inconsciente, no discrimina ni al rico ni al científico, ni al obrero ni al cantante de rock, ni al religioso, y finalmente, puede llevar a la depresión.

Aunque es definitivamente nuestro enemigo, no todo estrés es malo. Se vuelve peligroso cuando toma posesión de todo el ser y lo mantiene en tensión permanente. A un nivel normal, no perjudica y proporciona capacidad de desafío, acelera el pulso, da brillo a la mirada y mantiene a la persona física y mentalmente bien.

El estrés puede ser un medio fabuloso para mantenerse despierto, ágil y vivo, como aquellas personas que tienen trabajos que son emocionantes y apasionantes o practican algún deporte que los mantiene en una situación de continua vigilancia.

Hay que cuidarse mucho del estrés dañino, tener tiempos de descanso, medir las fuerzas, hacer lo que se puede sin exagerar y estar siempre atentos para responder debidamente a situaciones excesivas de presión. Hay causas de estrés que no se pueden eliminar y es necesario acondicionar la mente y aprender a reaccionar positivamente. Por ejemplo, usted sabe que es imposible que los niños no lloren, que no molesten o que no se enfermen. No se puede evitar que algunas veces los supermercados estén abarrotados de gente, que haya congestión de vehículos, que se acumule el trabajo en la oficina, que existan vecinos ruidosos y colegas difíciles. Ante estas situaciones, recuerde que usted tiene poder sobre sí mismo y sobre el modo de vivir su vida. Si cree y tiene una profunda fe en Dios, Él lo ayudará a buscar un remedio efectivo para que esto no le produzca un estrés nocivo.

Guarde la calma cuando tiene que confrontar a su cónyuge o a un familiar que interfiere mucho en su vida, o a un compañero de trabajo que le hace la vida imposible. Utilice otra forma de transporte y no maneje su automóvil en horas en las que el tránsito está insoportable. Si no se siente bien en su trabajo, trate de encontrarle el gusto o consiga otro empleo. Recuerde, además, que usted no puede mantener un control sobre su mundo externo, salvo en ciertas circunstancias limitadas. Por ejemplo, en nuestro país el clima es caluroso y por más que se queje del calor, allí estará. Las cosas están allí por razones que escapan a su voluntad. ¿Qué ganará con lamentarse continuamente? Definitivamente, enfrentarse al problema le ayudará a eliminar la tensión y encontrar una solución. ¡No se duerma!

Para aliviar la depresión causada por el estrés continuo, los psicólogos recomiendan reposo, y el reposo más profundo es con Jesús. Él es el único que puede calmar y aliviar su crisis y situación depresiva, sus emociones dañadas, su cansancio y caminar gastado.

Cuando esté en un momento difícil, quédese diez o quince minutos ante el sagrario o en su habitación leyendo la palabra de Dios, en oración profunda, con fe, y Dios le calmará. Cristo es el único que le puede aliviar de su cansancio y agotamiento. Así lo ha prometido, y Él es el único que jamás le fallará. No olvide que el Señor está dentro de su corazón y nunca le abandona. ¡Solo con Dios usted será invencible!

Edición Impresa

Viernes 7 de agosto de 2026