Libertad de expresión y los nuevos Codepadis
La condena a dos periodistas de TVN evidencia cómo degradamos nuestra democracia, si acaso podríamos calificar así a lo que vivimos después de la invasión.
Dicha condena, además de atentar contra la libertad de expresión y contra el derecho a la información que tenemos los ciudadanos, destapa un problema más profundo: el sistema político sigue colapsando. La sentencia que ha sido calificada de exabrupto, ha producido que el Presidente de la República emitiera un indulto y los diputados del PRD impulsaran, en la Asamblea, una amnistía.
El caso es una radiografía de la crisis que vivimos: unos jueces, en segunda instancia, revocando una absolución previa; un presidente que dice que hay abusos de la libertad de expresión por parte de los periodistas, pero que termina anunciando indulto para contrarrestar el clamor nacional e internacional que llevaría a que el Estado panameño sea señalado como violador de derechos humanos; y unos diputados, de un partido que sirvió como parapeto civil cómplice de las violaciones de derechos humanos que se practicaron en la dictadura, desde Torrijos hasta Noriega, que ahora cínicamente, tratan de erigirse en defensores de los derechos humanos.
Cuanta inconsistencia en tres acciones, perredistas y presidente buscando demagógicamente aceptación popular y los jueces, ¿acaso será que mandan un mensaje de adocenamiento al Ejecutivo?
Pero lo más preocupante del camino autocrático que transitamos fue el resurgimiento de turbas contra manifestantes que protesten por acciones gubernamentales. En la protesta llevada a cabo en las escalinatas de la Corte Suprema de Justicia convocada por los gremios periodísticos, donde participamos ciudadanos preocupados, infeliz situación fue que apareció una turba, al mejor estilo de los serviles Codepadis de la dictadura, o de las milicias chavistas que tanto critican los allegados al gobierno. Valga recordar que hace unas semanas, alguna mente enajenada usó otra turba gobiernista, en la Defensoría del Pueblo, para importunar una manifestación de la sociedad civil. Camisas Pardas, Camisas Negras son ejemplos de turbas de gobiernos fascistas. ¿Estos serán camisas bordadas?
El momento político es de profundización de la crisis, con martinellistas y perredistas jugando unos para otros y desactivando a panameñistas y molirenas decentes, que lucharon contra la dictadura y que no han sabido despojarse de oportunismos personalista y codiciosos para haber impulsado un proceso constituyente. La insurgente fuerza política de izquierda lo está proponiendo, como en su tiempo lo intentó el insigne patriota, padre Néstor Darío Jaén, que liderizó la recolecta de más de cien mil firmas para que nos diéramos una constituyente, pero que se mediatizó con la reforma del 2004.
Se acerca el momento en que, los panameños de buena voluntad entiendan que, para salir de la crisis, se impone un proceso constituyente, amplio, democrático, no liderizado por oportunistas mesiánicos, sino por un gobierno de concertación nacional que no piense en hacer negocios, como cada día queda más en evidencia.
Que el caso de la condena a los comunicadores sea el acicate para entender que no se puede tolerar, el exabrupto de los gobernantes, rectores de los tres órganos del Estado y los regímenes municipales y menos el uso de turbas.
No a la autocracia, sí a la nueva República democrática…
