Libertad de prensa
La garantía constitucional de la libertad de prensa no puede estar subordinada a los deseos políticos de los personajes del Gobierno. Mucho menos cuando las recomendaciones a los organismos gremiales del periodismo expresan una interferencia inadmisible del poder político que pretende definir qué noticia es verdadera y cuál es falsa. No hay duda de que los destapes periodísticos sobre las ramificaciones del nepotismo en la administración pública disgustan al gobierno panameñista y a su socio populista, porque ocultaba las violaciones al Código de Ética de los servidores públicos, con la estrategia informática de no emitir informaciones sobre la actual planilla estatal. El Colegio Nacional de Periodistas y el Sindicato de Periodistas deben pronunciarse sobre las amenazas gubernamentales contra la libertad de prensa.
Por el peso periodístico de las informaciones sobre los niveles alcanzados por el favoritismo de los nombramientos, el presidente Juan Carlos Varela se vio obligado a pedirles a los miembros del Gabinete ministerial que cumplan el Código de Ética de los servidores públicos.
El periodismo independiente, mientras algunos medios ocultan los hechos en páginas interiores, procesan informaciones sobre nepotismo en los ministerios de la Presidencia, Gobierno, Economía y Finanzas, Salud, Relaciones Exteriores, Autoridad Marítima, Asamblea Nacional, Autoridad Panamá- Pacífico, Caja de Ahorros, Gobernación de Panamá y otros que se están investigando. Asimismo se verifica información de los dirigentes de los partidos panameñista y popular nombrados en puestos bien remunerados del Estado.
Si los partidos de gobierno toman por asalto la administración pública, fusionando nepotismo y favoritismo, se resquebraja la solidez técnica del Estado que requiere funcionarios idóneos nombrados en cumplimiento de los requisitos puntuales de la ley de carrera administrativa.
Se tiende a eliminar a miles de profesionales universitarios en el proceso de perfeccionamiento de la administración pública y se lanzan mensajes negativos a la juventud panameña. Por esta razón, lejos de estimular a estudiantes y egresados de las universidades públicas y privadas que quisieran trabajar en entes estatales, se les ahuyenta, si no tienen parentesco con las autoridades o no se afilian a los partidos del gobierno.
La Constitución dispone que “los servidores públicos se regirán por el sistema de méritos y la estabilidad en sus cargos estará condicionada a su competencia, lealtad y moralidad en el servicio”. No puede dudarse de que “los funcionarios están al servicio de la Nación y no de una función política”. Los dirigentes de partidos que se convierten en servidores públicos tienen que regirse por las normas de la Carrera Administrativa y no por conveniencias políticas o personales. En otras palabras, “el funcionario existe para la función, pero no la función para el funcionario”.
Sin embargo, en dirección contraria a la ley, se ha despedido a cantidad de funcionarios no por incompetencia, sino porque fueron nombrados por el gobierno anterior, al mismo tiempo que se nombra a funcionarios que los reemplazan por razones políticas y familiares, sin requisitos de idoneidad y competencia. El nepotismo viola la Constitución.