Libertad, igualdad y fraternidad
Grandes naciones mantuvieron ese deseo de esclavizar a los pueblos de la vieja Europa sin respetar el pleno deseo de libertad que para muchos no existía hasta después de las dos grandes revoluciones que transformarían la humanidad. Los antecedentes de la Revolución francesa tuvieron sus orígenes después del descubrimiento de América, cuando reinaba la injusticia en toda Europa hasta las naciones del continente americano, precisamente colonizadas por diversas naciones europeas, donde se practicaba un sistema de represión contra el ser humano, violando sus principios y derechos.
Estos actos provocaron el rompimiento entre la Iglesia y quienes adversaban al rey y al papa. Fue en ese momento, en que Martín Lutero rompía esa relación con la Iglesia católica debido a las malas acciones que se daban. Seguido, después de ese suceso, otra persona del cristianismo europeo iniciaba las luchas por la libertad al momento de expresar los pensamientos de libre idealismo por la libertad individual.
El problema se incrementó cuando Johannes Gutenberg tuvo el verdadero valor de desafiar el poder eclesiástico, cuando logró la interpretación de las Sagradas Escrituras que estipulaban el origen de la creación divina.
Pero estas acciones se vieron ampliadas con la temible represión hacia los cristianos y protestantes ocurrida el 24 de agosto de 1572, cuando murieron miles de personas en la matanza de San Bartolomé. Es en ese momento cuando se inicia la búsqueda de un derecho inalienable cuyo fin era la plena libertad e interpretación de las ideas en el sentir del hombre. Estas ideas y principios se ampliaron con los sueños y pensamientos de grandes filósofos como Voltaire, Rousseau y Montesquieu, John Adams, Thomas Jefferson, Benjamín Franklin, quienes desafiaron al poder determinando la plena igualdad de los derechos del hombre.
La Revolución francesa produjo una transformación social, cultural, política y religiosa en América y en todo el mundo. Fue el verdadero anhelo de encaminarse en la búsqueda de todo conocimiento libre y lleno de sabiduría afianzado con tres aspectos que determina el deseo de vivir en paz entre los seres humanos.
Estas ideas, reflejo de las necesidades y tensiones de una sociedad cambiante, se basan en el nuevo conocimiento científico del siglo XVIII, que engendró una nueva fe en la razón y en el progreso. Esto llevó a un rechazo de la autoridad y a una afirmación de los derechos del hombre, expresados en la famosa declaración de Rousseau, de que el hombre nace libre, pero en todas partes está encadenado.
El ejemplo norteamericano (4 de julio de 1776) fue una inspiración para los rebeldes de París, así como en toda Francia, cuyas tropas habían peleado en el lado norteamericano en la guerra. Hoy, 226 años de celebración de la Revolución francesa (14 de julio de 1789) y del surgimiento de los derechos del hombre, marcan el verdadero camino que toda sociedad proyecta cuando las personas anhelan cambios en sus estilos de vida con base en el respeto del derecho humano.