Libertad sin salud y miseria es un mito
En verdad, pocas palabras hay que suenen mejor a los humanos oídos que esta: Libertad. El profesor Pavlow, uno de los más realistas y materialistas investigadores biólogos, proclamó que el impulso a la libertad es consustancial de los perros a pesar de ser tenidos como animales domesticables y sumisos. Es, pues, la libertad un término que encaja bien no solamente en la letra de la Marsellesa sino en el tuétano de cualquier ser vivo que posea movilidad y medios de subsistencia.
Hoy leemos y escuchamos a cada paso que el mundo está dividido en dos mitades opuestas: en una, la occidental, se hallan los llamados “pueblos libres”; en la otra, la oriental, los “privados de libertad”.
Aquéllos tienen gobiernos democráticos, mientras que éstos padecen gobiernos dictatoriales, que se las controlan o niegan. Tal es el concepto expuesto y difundido por todos los medios de enseñanza y publicidad en nuestro hemisferio. Libertad sin salud, con miseria, ignorancia, o con miedo al más fuerte es, pura y simplemente, un mito, o quizás peor: un sarcasmo. No basta proclamar que alguien es libre para que se sienta libre ni mucho menos para que pueda y se atreva a actuar libremente.
Es preciso, además, que ese alguien sepa con certeza que el uso de su libertad le está asegurado sin restricciones ni ulteriores sanciones que impidan atreverse siquiera a intentarlo. Veamos si esas libertades fundamentales vigentes en los pueblos llamados libres le son aseguradas de modo que puedan disfrutarlas.
Libertad de pensamiento: esta no hay quien la quite, hasta que se invente una máquina para descubrir lo que ocurre por tras del frontal. Libertad de expresión, libertad de reunión, libertad de elección por el voto, libertad de cultos y libertad de locomoción y fijación de morada, y así podríamos continuar una lista de libertades teóricamente concedidas.
No obstante, creemos que para que en cualquier organización social exista, la libertad tiene que ser regulada por una justicia distributiva y retributiva diferente de la que actualmente existe en la Tierra, por una educación más integral, por una economía mejor planificada y, sobre todo, por una filosofía vital asentada sobre una científica evaluación de las actuales características psicológicas del hombre.
En suma: creemos que vendrá un día en que el hombre será más libre que hoy porque será más responsable, culto, justo y económicamente autosuficiente que ahora. Entretanto, la libertad, como la verdad y la justicia han de mantenerse discretamente por recato a la pureza de los valores que representan.
Pedagogo, escritor, diplomático.
